los tres pasos fundamentales para hacer pasta fresca

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Por: Andrea Sánchez

Aunque puedes encontrar una gran variedad de pasta seca en el súper, hacer tu propia pasta tiene un encanto especial, además hay muchos platos en los que vale la pena hacer el esfuerzo para que queden perfectos. Aunque no lo creas, preparar pasta fresca es más fácil de lo que piensas... Aquí los tres pasos fundamentales:

fundamentos para pasta fresca

1º Paso: EL MASADO
Lo tradicional es poner la harina formando un volcán en la mesa; agregar sal, verter al centro los huevos batidos ligeramente con el aceite (si lo usamos). Con un tenedor se mezclan poco a poco los ingredientes y luego debes amasar a mano con movimientos rítmicos, durante 10 minutos hasta conseguir una masa elástica y flexible. También puedes usar un robot de cocina o un tazón amplio.

Durante el proceso puedes añadir más harina si ves que lo necesita. Si la masa ha quedado demasiado dura, añade una pizca de agua fría poco a poco, hasta conseguir la textura correcta.

Algunas personas añaden aceite a la masa, ya que facilita el amasado, pero hay quien dice que es mejor no hacerlo porque la pasta absorbe menos el sabor de las salsas. Si usas colorantes, como puré de tomate o espinacas, añádelos al principio junto a los ingredientes líquidos.

2º Paso: ESTIRAR LA MASA
Una vez lista la masa, deja reposar entre 15 minutos a 3 horas máximo. Tápala con un recipiente de cristal para evitar que se seque demasiado.

Ya lista la masa, puedes proceder al estirado. Si los haces a mano, amasa en una mesa amplia enharinada y un buen rodillo. Entre más amases, más suave estará. Corta la masa en porciones y procede a estirar con el rodillo, espolvoreando la superficie con harina para facilitar el proceso. Sigue estirando hasta darle el grosor deseado. Lo ideal es menos de un milímetro.

Deja reposar las tiras de masa cubiertas con harina y un paño durante media hora.
Si usas la máquina para hacer pasta, pasa una pieza de pasta de 50g por el rodillo en la posición de mayor grosor. Vuelve a pasar por el rodillo, reduciendo el grosor en cada paso, hasta llegar al grosor deseado, generalmente el último o penúltimo grosor.

3º Paso: CORTAR LA PASTA
Una vez lista y reposada, puedes cortarla a mano con un cortapastas o con un cuchillo muy bien afilado. Dale la forma deseada: láminas para lasaña, canelones, farfalle, tallarines, etc.

Para hacer ravioli u otros tipos de pasta rellena hay moldes especiales, pero también pueden hacerse a mano con un cortapastas o un cuchillo afilado. Una vez cortados se dejan reposar para que se sequen un poco y luego se cuecen breves minutos en agua hirviendo salada. Para secar la pasta corta de puede poner sobre una mesa enharinada, o en una rejilla.

Si te aventuras a hacer tu propia pasta, quizá te animes a preparar estas deliciosas recetas:
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