Cromoterapia y decoración

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La cromoterapia, conocida también como la terapia del color, es una técnica empleada en medicina alternativa cuyo objetivo es la curación de ciertas enfermedades a través del uso de colores.

Los colores son capaces de influir en nuestras emociones e incluso en nuestra salud. Por esa razón es tan importante elegir el color adecuado a la hora de planificar la decoración interior.

Azul: es el color del cielo y el mar, por lo que su contemplación nos produce efectos terapéuticos similares a los que experimentamos en la playa. Es el color de la tranquilidad, la armonía y el sosiego. Sirve para luchar contra el insomnio, la ansiedad y el miedo, por lo que se usa mucho en habitaciones de niños y personas con trastornos emocionales. Está comprobado que es el color favorito de una gran mayoría de personas… ¡Por algo será!

Dorado: en la cromoterapia, el color oro es considerado el color más fuerte para curar enfermedades.

Verde: es el más recomendado por los expertos en cromoterapia para los dormitorios, especialmente para personas con trastornos del sueño, ansiedad o estrés, cansancio y problemas de tipo emocional. Por eso es ideal para el dormitorio, aunque también para espacios de trabajo y estudio. Es la razón por la que desde siempre ha sido el color de las consultas médicas y los hospitales. Es mejor optar por vedes pálidos que por verdes oscuros, que incitan al desánimo y pueden producir inestabilidad en determinadas personas.

Naranja: este color, resultante de la combinación de rojo y amarillo, es el color del entusiasmo y la comunicación. Es perfecto para cuartos de juego y estudio, igual que para cocinas y oficios. Se asocia a una alimentación sana, por lo que resulta estimulante del apetito… También es un color interesante para decorar ambientes de trabajo donde prima la creatividad.

Violeta: es el color de la intuición y la espiritualidad. Ayuda en problemas emocionales como cólera, miedos o nerviosismo. Ayuda a comedores compulsivos. Trata problemas de insomnio.

Rojo: es el color “caliente” por excelencia, vital y lleno de pasión. No se recomienda en general para habitaciones infantiles ni dormitorios, ya que las paredes en este color pueden hacer que la estancia resulte opresiva. Está demostrado que en la cocina, el color rojo estimula el apetito. Mejor evitarlo o usarlo con mucha moderación en caso de ansiedad y estrés. Su uso casi siempre se reduce a pinceladas de color en la decoración o complementos.

Plateado: es un color de paz y perseverancia. Ayuda psicológicamente a lidiar con problemas del pasado.

Turquesa:  se relaciona con la garganta, el pecho y la tiroides. Ayuda a tranquilizar y a controlar la ansiedad.

Blanco: este color ayuda a «purificar» el cuerpo y a generar paz y confort.

Amarillo: es el color del sol… Un color ideal para aportar claridad a los espacios oscuros o con orientación Norte, pero también el color de la juventud y la alegría. Es un tono ideal para decorar habitaciones juveniles, pues tiene la propiedad de estimular el cerebro y favorecer la creatividad. Quizá sea el color antidepresivo por excelencia.


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