Mantén tus alfombras como nuevas

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Las alfombras le dan ese toque cálido, confortable y cómodo a nuestra casa, además de cumplir una función decorativa que complemente el resto del ambiente.

Darles el cuidado y mantenimiento correcto ayudará a prolongar su vida útil y a evitar la acumulación de suciedad, pero muchas veces el uso hace que aparezcan manchas, marcas, cambios de color y desgaste, así que te damos esta guía con trucos súper poderosos que te ayudarán a mantener tus alfombras como nuevas:

Antes de empezar, toma nota de estos tres consejos básicos que siempre debes poner en práctica:

Las soluciones

1. ¿Se ha desteñido?

Ya sea por el desgaste o por recibir sol, el color de las alfombras va bajando. Si quieres reavivarlo prueba estos tres sencillos trucos:

  • Sal gruesa: mezcla un puñado de sal y agua hasta formar una pasta. Extiéndela sobre la alfombra, deja que se seque, y frótala con un cepillo. Retira los restos con la aspiradora.
  • Vinagre: mejor si es caliente. Frota la superficie de la alfombra con un paño de algodón impregnado en vinagre. Deja actuar unos minutos y pasa un paño seco antes de aspirar.
  • Posos de café: este truco es ideal para alfombras oscuras. Esparce los posos ligeramente húmedos y retíralos cuando estén secos.

2. Malos olores

Nada mejor que el bicarbonato para neutralizarlos. Espolvorea la superficie, deja que actúe por unas tres horas y retíralo con la aspiradora. Puedes aromatizar después tu alfombra con algún aceite esencial.

3. Marcas

Si tu alfombra tiene marcas, repárala con cubos de hielo. Ponlos en la zona afectada y deja que se derritan. Si la marca sigue, con mucho cuidado, usa un tenedor para levantar las fibras.

Te recomendamos girar la posición de la alfombra, por lo menos una vez al año. Esto hace que el desgaste sea parejo y las marcas se fijen menos.

4. Manchas

El mejor consejo es que ¡actúes rápidamente! Cualquiera que sea la mancha, algunas recomendaciones generales son:

  • Elimina los restos con papel absorbente: limpia desde el borde hacia el centro y nunca uses una esponja muy mojada, ya que la mancha podría expandirse. Antes de utilizar cualquier producto quitamanchas pruébalo en una zona no visible.
  • Vino tinto: frota la zona afectada con agua mineral (con gas) y luego extiende una espuma limpiadora.
  • Té o café: haz una mezcla de detergente y vinagre blanco.
  • Chicle: endurece el chicle con un cubo de hielo y luego quita por partes.
  • Tinta de bolígrafo: humedece un paño blanco limpio con leche y luego limpia como “pellizcando” la mancha.

5. Bordes levantados

Aplica un poco de humedad a las esquinas, puede ser con un paño húmedo o con un aerosol. Pon un peso encima para que se aplanen, esto ayuda a que las esquinas se bajen y así recupere su forma original.

6. Limpieza

Lana: lo primero es sacudirla para quitar la suciedad y el polvo y luego pasarle la aspiradora. Límpiala con un paño impregnado en agua y jabón neutro y seca rápidamente.

Algodón: para una limpieza básica pasa la aspiradora del centro hacia fuera y al revés, por ambas caras. Cuando necesite una limpieza profunda, frota con vinagre blanco y agua tibia.

Sintéticas: estas alfombras por tener mucha estática absorben más pelos e hilos, así que aspira frecuentemente y limpia con espuma seca.

Fibras naturales: límpialas con un paño empapado en agua salada y déjalas secar en un lugar sin sol directo.

Ecológicas: las que son de papel o bambú tienen la ventaja de ser muy higiénicas y antibacterianas. Aspíralas, pero nunca las sacudas, y trata las manchas con agua y jabón neutro.

7. Para guardarlas

Si vas a guardar una alfombra, asegúrate de que esté limpia. Guárdala enrollada con papel periódico o craft, estos absorben la humedad y evitan la aparición de ácaros. Colócala en horizontal y no pongas cosas pesadas encima de ella. Para dejarla más protegida, cúbrela con una funda de tela.


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