Plagas: erradicación y prevención

344

Eliminar las plagas del jardín desde su primer síntoma es vital. Además de reproducirse a velozmente, tienen otra característica: su voracidad. Algo que hace que puedan acabar con una planta rápidamente. Además, es habitual que las plagas aparezcan casi simultáneamente, lo que muchas veces obliga a tener un producto para eliminarlas todas a la vez.

Existen 5 plagas que son muy comunes, así que hemos hecho para ti una selección de remedios naturales para que puedas erradicarlas. Ninguno de ellos es tóxico y se pueden elaborar fácilmente con elementos cotidianos y al alcance.

Cochinilla

Es el mayor enemigo de cualquier jardín que tenga plantas de gran tamaño y con mucha densidad de hojas. Hay diversos tipos y todas son muy resistentes. Atacan desde cítricos a ficus, cactus o las cicas, y si no las detienes pueden matar en una temporada plantas con décadas de vida.

Es común en lugares con climas secos. Puede aparecer tanto en el jardín como en plantas de interior. A diferencia de otras plagas, no solo se da en meses cálidos, sino también en la temporada fría, sobre todo en ambientes domésticos. La cochinilla puede tener un aspecto oscuro o blanco, si se trata de la algodonosa. Es una especie de lapa que se adhiere a las hojas y, al igual que el pulgón, succiona la savia.

Se detecta muchas veces por el rastro que va dejando. Además, deforma las hojas y brotes nuevos, dejan a su paso manchas blancas o marrones que decoloran las hojas. Estas marcas viscosas atraen hacia la planta hongos que se alimentan de esta baba, por lo que la salud de la planta puede comprometerse todavía más si hace acto de presencia el hongo negrilla.

Remedio: diluir unos mililitros de jabón en gel en un litro de agua, aploximadamente a un 4%, mezclar bien sin formar espuma y después pasar la mezcla a un atomizador. Con ella debes fumigar las hojas afectadas y esperar unos diez minutos a que empape.

Después lava las hojas con abundante agua, mejor si es a presión, para que las cochinillas resbalen. En las plantas de interior es importante realizar una limpieza de estas con un algodón mojado en alcohol, para poder eliminar de las hojas la sustancia que dejan a su paso.

Pulgón

Esta plaga es una de las clásicas y habituales. El pulgón se caracteriza por ser un insecto de cuerpo chico, en un color muy oscuro o verde claro. Se aloja en la parte trasera de las hojas, por lo que si es oscuro puede detectarse con facilidad. Otro síntoma de esta plaga es que las hojas más jóvenes presenten un aspecto rizado.

Pero además de las evidencias físicas, hay otros dos métodos infalibles para detectarlo. El primero es la presencia de hormigas, que son las defensoras naturales del pulgón. Unas aliadas que lo protegen, y que también tendrás que controlar si quieres frenar su avance. El otro insecto al que debes prestarle atención son las mariquitas, ya que es un depredador natural del pulgón. Si las detectas en las inmediaciones de tu planta, elige un tratamiento que sea respetuoso con ellas.

Remedio: hay varios, uno de ellos es dejar tres cabezas de ajo en un litro de agua durante un día en un recipiente tapado. Pon esa agua en el atomizador y fumiga las hojas, tallos y flores afectadas durante siete días seguidos. Otro es aplicar agua fría temprano en la mañana y por la noche para bajarle la temperatura y matarlo. También puedes usar agua que ha estado durante cuatro días macerando una cebolla en un litro y fumigar con la mezcla dos veces al día.

Mosca blanca

Otra de las habituales. Se le reconoce fácilmente porque su color destaca sobre la hoja pero también, por las decoloraciones que deja en ella. Con un modus operandi similar al pulgón, ya que a pesar de llamarse mosca se trata de una chinche, pone sus huevos en el envés de las hojas. Se alimenta de savia y, como la cochinilla, deja un rastro viscoso y potencialmente nutritivo para los hongos.

Remedio: el remedio a base de agua de cebolla indicado para el pulgón, también se es válido para la mosca blanca, así como el uso de agua de ajenjo, que se macera 1 taza en un litro de agua durante ocho días. Otro remedio es poner cerca de las plantas afectadas una maceta con flores de caléndula, o cultivar albahaca e incluso fumigar con agua de hojas esta planta.

Gusanos, babosas y caracoles

La alta presencia de estos pone en peligro las plantas, ya que además de comer raíces y bulbos, también les encantan las plantas de huerto. Por lo que si tu jardín contiene esos elementos, es inevitable que los veas.

Su presencia se nota: en el caso de los gusanos, que devoran bajo la superficie, notarás que la planta pierde vigor y parece enferma. En el caso de babosas y caracoles, su mayor evidencia son los mordiscos que dejan.

Remedio: se pueden evitar con productos químicos, pero hay trucos biológicos que también los evitan. Coloca un tarro de cristal en un agujero cerca de la planta o la zona que quieres proteger y llénalo con cerveza. De esta manera, durante la noche, los caracoles y babosas se sentirán atraídos por el olor de la cerveza y se ahogarán en el tarro.

También la sal gruesa y los trozos de cáscaras de huevo son muy efectivos para combatirlos. Esparce una capa fina de estos alrededor de tus plantas, con el cuidado de no hacerlo en exceso sobre la tierra porque podría echarla a perder.

La araña roja

Este ácaro ataca las hojas debilitándolas, principalmente de las hortalizas, pero también de plantas ornamentales como el rosal. Se reproduce con facilidad y el problema es que no siempre es visible. Su presencia es más frecuente en climas secos, la detectarás por la presencia de un tejido sedoso.

Remedio: uno de los más efectivos es utilizar la cola de caballo. Utiliza la planta entera, excepto la raíz. Deja macerando en un litro de agua por 12 horas, 15 gramos, si la planta es fresca, o 20 si es seca, y hierbe esa mezcla hasta reducirla a un tercio.

Para prevenir, pulveriza regularmente sobre las plantas cada 10-15 días. Si detectas plaga, pulveriza sobre las plantas 3 veces en días consecutivos y a pleno sol.

Otro remedio muy efectivo es el tabaco natural. Deben mezclarse 60 gramos de tabaco con 1 litro de agua y 10 gramos de jabón natural. Esparce la mezcla cada 7 días durante dos meses.

Para prevenir

Además de combatir las plagas, es muy importante saber que se pueden evitar, y es que hay ciertas prácticas en jardinería que son un auténtico imán para estas. Si quieres evitar su presencia, debes prestar atención a estos consejos:

  • No abuses del nitrógeno, ya que hará que las plantas jóvenes crezcan en exceso y sean más sensibles a las plagas.
  • Es fundamental erradicar las malas hierbas del jardín, son un foco de transmisión para plagas y enfermedades.
  • Riega por las mañanas, excepto cuando haga mucho sol pues se pueden quemar las plantas.
  • Usa el riego por goteo para evitar la acumulación del agua y el exceso de humedad.
  • Airea con frecuencia el suelo para eliminar los huevos de los moluscos.
  • Pon plantas repelentes, como el romero, la lavanda, la salvia, la begonia o los geranios.
  • Compra plantas sanas, con tallos fuertes y hojas macizas. No compres la que esté manchada o débil.
  • Busca especies que sean adecuadas a tu clima, estas serán más resistentes a las plagas o enfermedades naturales de su medio.
  • Asegúrate de que el suelo sea adecuado para la siembra, hay árboles que requieren terreno más arenoso que otros. Hay plantas que necesitan más acidez que otras.
  • Fortalece el suelo donde vayas a plantar y asegúrate de que este tenga el drenaje adecuado. Desinfecta el sustrato que utilices, ya sea en el jardín o en macetas.
  • Si fuera un terreno extenso utiliza la técnica de solarización, que consiste en cubrir el suelo con plástico y sellarlo por varios días, el calor matará insectos y hongos. Si fuera para macetas, mete la tierra al microondas o al horno para matar las plagas.
  • No siembres donde una planta haya sido infectada, ya que el suelo puede estar contaminado, sustituye la tierra. Haz este mismo procedimiento si las plantas estuvieron sembradas en ésta mucho tiempo, puede ser que el suelo carezca de nutrientes.
  • Si fueras a sembrar grama, busca la que se adecue a tu clima.
  • Revisa tus plantas constantemente, para detectar el problema a tiempo, si tuviste una plaga anteriormente, es probable que esta se repita.
  • Cuando siembres, deja espacio para que las plantas se desarrollen y no compitan por los nutrientes, el agua o la luz (o sombra) que necesiten.
  • Abona tus plantas regularmente para que éstas tengan un desarrollo saludable. El nitrógeno contribuye a que las hojas crezcan abundantemente, el potasio las hace resistente a las enfermedades y el fósforo estimula el crecimiento de las raíces.
  • Protege a los insectos o aves que sean beneficiosos para la polinización o cuiden tus plantas de otros insectos. No fertilices con insecticidas que los maten. Las aves que comen insectos que perjudiquen a tus plantas son de gran beneficio.
  • La limpieza constante es clave. Si tienes un jardín grande asigna un lugar para el compost, si tuvieras un jardín pequeño mantenlo siempre muy limpio.
  • Si tuvieras una planta lastimada pódala. Por allí entran las plagas y enfermedades.
  • No olvides desinfectar tus herramientas.

Close
Revista Enmicasa.com © Copyright 2022. Todos los derechos reservados
Close