Ingrediente: chocolate blanco

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Fotografía: Broma

El “chocolate blanco” realmente no es chocolate, es solo un derivado del chocolate (porque contiene cacao en polvo), pero está elaborado con manteca de cacao, azúcar y sólidos de leche.

Aunque el chocolate blanco se elabora de la misma forma que el chocolate con leche y el negro, este no lleva pasta, licor ni sólidos de cacao. Algunas preparaciones para baños de pastelería se elaboran a partir de grasas sólidas y por tanto no están derivadas del cacao. Estas preparaciones pueden tener color blanco (a diferencia del tono marfil del chocolate blanco) y carecen del sabor de la manteca de cacao.

El punto de fusión de la manteca de cacao es lo suficientemente elevado para mantener el chocolate blanco sólido a temperatura ambiente, pero lo suficientemente bajo como para hacer que se funda en la boca.

En repostería

Puede ser que te resulte difícil trabajar con el chocolate blanco. Cuando lo fundes, la manteca de cacao puede separarse y crear un compuesto oleoso que se recupera mediante emulsión: esto lo puedes hacer fundiendo una pequeña cantidad de manteca o chocolate y batiendo la mezcla. Como con el chocolate, tan pronto como se añade algo de agua en el producto fundido, éste se vuelve grumoso y granuloso. De nuevo, puedes recuperarlo emulsionando.

De igual forma que con el chocolate oscuro, el chocolate blanco puedes comprarlo en tabletas grandes o pequeñas, pero a menudo es difícil trabajar con ellas ya que tienes que cortarlas con un cuchillo y terminas obteniendo porciones irregulares. Existen presentaciones en pastillas para mayor comodidad y exactitud al partir.

Este maravilloso ingrediente es perfecto para decorar dulces de chocolate negro o con leche, o para cualquier otra preparación en la que emplees el chocolate.

¿Lo sientes muy dulce?

La solución es compensar combinándolo con frutas ácidas como las frambuesas, fresas o moras.

Una manera genial de utilizarlo para no sentirlo tan dulce es disolviéndolo en un poco de crema para batir y usarlo para preparar tartas muy sencillas y sin horno con sobres de cuajada: el resultado es mucho más cremoso que con gelatina, y se pueden hacer pasteles por capas. ¿No crees que puedas llegar a ese nivel? Funde 150 g de chocolate blanco con 100 ml de crema -también para batir- y una cucharada de matcha en polvo. Conseguirás un relleno para pasteles, crepes, magdalenas o buñuelos que, si lo sirves un poco caliente- también funcionará perfectamente como salsa para ir mojando una bandeja de fruta, a modo de fondue.


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