De estación: espárragos

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Los espárragos podrían ser uno de los ingredientes rey de una dieta saludable: son un alimento con pocas calorías (apenas 23 por cada 100 gramos), pero al mismo tiempo aportan vitaminas A,B,C y minerales como cobre y fósforo. Además son muy refrescantes pues posee un alto contenido de agua.

¿Cómo comprarlos?

La frescura de los espárragos es una de las principales características que debes tomar en cuenta al momento de adquirirlos. Notarás que es fresco si los tallos están crujientes, rectos, firmes y sin cambios de coloración. Las yemas deben estar compactas y cerradas.

Resulta ideal si el tallo no está tan sucio, así no te verás obligada a lavarlos demasiado, pues esto elimina nutrientes.

¿Cómo guardarlos?

Aunque lo recomendable es comerlos cuanto antes para disfrutar de un alimento crujiente y fresco; si decides guardarlos puedes hacerlo de la siguiente forma:

  • Envuélvelos en un paño húmedo y guárdalos en la refrigeradora para conservarlos por más tiempo. Pueden durar en estas condiciones hasta tres semanas.
  • Si los consumirás dentro de poco tiempo, introdúcelos dentro de una bolsa de plástico. Durarán de dos a tres días.
  • Puedes congelarlos, pero debes saber que al descongelarlos pierden firmeza. Si decides hacerlo, debes cortarles la base y escaldar durante dos minutos los más pequeños y durante cuatro los más grandes. Luego de escaldarlos, debes sumergirlos en agua muy fría durante 5 minutos, y después introducirlos en bolsas de plástico o en recipientes herméticos.

Antes de cocinarlos

Es necesario recortar la parte inferior Del tallo porque es demasiado duro. La mejor manera de saber dónde cortar la parte no comestible es sujetando el centro y la parte inferior con la punta de los dedos y partiéndola por la mitad. Ese punto de ruptura natural puede usarse como guía para recortar el resto de las lanzas.

También se puede usar un pelador de verduras para quitar la gruesa piel exterior y reducir el desperdicio. Asegúrate de lavarlos antes de cocinarlos y sécalos con una toalla si estás vas a utilizar algún método de cocción con calor seco, como asar o saltear, para que no se cocinen al vapor en lugar de dorarse.

Los 3 mejores métodos para cocinarlos

Los espárragos se pueden preparar en al vapor, en el horno o incluso en la parrilla. El carbón, cuando se asan a la parrilla, agrega un toque de ahumado, mientras que al vapor los mantiene de color verde brillante y muy crocantes. La técnica seleccionada depende de la experiencia de sabor que estés buscando y de lo que sea más conveniente para tu receta, perso hay tres de elles que nunca fallan:

Al vapor

Probablemente, esta es la forma más común de cocinarlos, aunque pueden perder su textura crujiente. Para evitar que estén muy suaves, una vez que los hayas puesto en la vaporera, retira de la olla y colócalos en un tazón con agua y hielo. Así no se seguirán cocinando y conservarán su color verde brillante.

Al grill

Una buena manera de mantenerlos con más forma es ponerlos a asar sobre una parrilla, los puedes barnizar con un poco de aceite de oliva y cortarlos a la mitad, déjalos cocinar por 5 minutos de cada lado.

Salteados

En una sartén mediana, añade partes iguales de mantequilla y aceite de oliva, deja calentar. Después añade los espárragos y un poco de sal y pimienta, mueve constantemente y deja por 8 minutos. Retira y sirve. Dependiendo de que consistencia quieras, los puedes dejar por más o menos tiempo.


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