Ingrediente: ayote mantequilla

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Las calabazas son un grupo de frutos muy grande, hay de diferentes tamaños, formas, texturas y sabores. Entre la gran variedad puedes encontrar las de verano -de piel suave y comestible, como el zucchini- y las de invierno -de piel dura y no comestible, con un interior firme y de mucho sabor- a las que pertenece el ayote mantequilla.

El ayote mantequilla tiene un sabor dulce natural que queda espectacular cuando se asa. Sus semillas están llenas de proteínas y grasas saludables y son una delicia que puedes aprovechar muy bien para snacks. Es tan versátil que puedes prepararlo de varias maneras: al horno o asado, en puré, en sopas o guisos, convirtiéndolo en zoodles y como un complemento dulce a otros platillos clásicos de invierno.

Te decimos cómo puedes sacarle el mayor provecho y disfrutar su versatilidad. Con este pequeño tutorial te aseguramos que además de amarlo, ¡serás un profesional del ayote mantequilla!

Cómo escogerlo

Aunque puedes encontrarlo gran parte del año en el súper, la temporada es septiembre y octubre.

Debes buscar uno con un color beige sólido, sin cortes profundos ni golpes (rasguños leves o superficiales son normales). Elige uno que se sienta pesado acorde a su tamaño y evita a toda costa aquellos con manchas marrones y zonas blandas, ya que puede ser una señal de que se enmohecerá rápidamente.

Cómo pelarlo y quitarle las semillas

El ayote mantequilla es muy fácil de pelar y limpiar. Lo primero es cortar el tallo y los extremos para que ambos queden planos. Luego corta el ayote por la mitad, justo donde el extremo más delgado comienza a ensancharse. Pon las mitades de modo que el extremo plano quede apoyado contra la tabla de cortar, y usando un pelador o un cuchillo afilado, despega la piel con movimientos hacia abajo. Notarás líneas verdes claras debajo de la piel mientras pelas, asegúrate de quitarlas todas, ya que pueden ser muy fibrosas. Estará listo cuando veas el color naranja de su pulpa.

Una vez pelado, corta la mitad más grande a lo largo y saca las semillas con una cuchara de metal. Reserva esas semillas para asarlas (instrucciones abajo). Ahora puedes cortarlo según tus preferencias. Usualmente para que se cocine más rápido y más uniformemente debes cortarlo en cubos de 1 pulgada.

Si no tienes un cuchillo o un pelador afilado, puedes cocinar el ayote en el microondas antes de pelarlo, esto te facilitará el proceso, ya que el calor ayudará a que la piel se desprenda más fácilmente. Para que el proceso te salga a la perfección, pincha el ayote unas cuantas veces con un tenedor y cocina en el microondas por 2 minutos. Luego sigue el proceso normal para cortarlo.

¡Úsalo para hacer zoodles!

Para facilitarte el trabajo, debes escoger el ayote ideal para “espiralear”, este es uno de “cuello” largo y grueso, ya que esa es la parte que mejor se espiraliza.

Pela el cuello y recortar la parte superior. Para hacer los espaguetis usa la configuración de pasta más gruesa de tu espiralizador. Puedes usar unas tijeras o un cuchillo afilado para cortarlos en trozos más cortos y que sean más fáciles de comer.

¿Cuánto tiempo se puede conservar?

Debido a su resistente caparazón exterior se mantienen bien durante largos períodos de tiempo. Se mantendrá en óptimas condiciones si lo guardas en un lugar fresco y oscuro. No necesita ser refrigerado.

¿Necesitas congelarlo? Puedes hacerlo, pero no dejes pasar mucho tiempo antes de consumirlo, ya que perderá color y sabor muy rápido. Para congelarlo pélalo, córtalo en trozos y blanquéalo durante unos 5 minutos antes de congelarlo. Estará en óptimas condiciones entre 8 y 10 días.

Convierte las semillas en un saludable snack

Saca las semillas, lávalas en un tazón y distribúyelas uniformemente sobre una bandeja para hornear cubierta con aceite en spray. Espolvorea con comino, ajo en polvo, o las especias que te gusten y hornea a 325ºF durante 15 a 25 minutos, o hasta que estén doraditas y crujientes. Rocíalas encima de ensaladas o consúmelas como snack.

Tip: hierve las semillas durante diez minutos en agua salada antes de asarlas. Este paso adicional ayuda a que las cáscaras se tuesten crujientes, y también hace que las semillas sean más digeribles.


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