¡Sé una mamá imperfecta!

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Muchas veces la perfección nos aleja de espontaneidad, que es parte esencial de la vida. ¿Qué pasa si te atreves a agregar un poco de imperfección a tu maternidad?

En algún momento de nuestra maternidad todas deseamos ser esa mamá perfecta que está en todo momento y cuida cada detalle, pero aunque la realidad nos ha ido aterrizando y hemos cambiado un poco, algunas veces aún deseamos ser ese ser sobrenatural. Es por eso que queremos compartirte algunas razones por las que vale la pena que te relajes un poco y seas una mamá imperfecta.

Te centras en lo esencial

Olvidas ese deseo que tus niños sean de revista, estén perfectamente combinados, pulcros y peinados. Por el contrario, estás atenta a que tus hijos se la pasen bien, establezcan amistades duraderas a través del juego, ¡simplemente que sean felices!

Eres espontánea en el arreglo personal

Cuando antes pasabas horas de horas decidiendo frente al espejo qué ponerte, ahora solo piensas en cambiarte pronto para atender aspectos esenciales del trabajo, la casa o tus hijos. Eso no quiere decir que seas descuidada con tu apariencia, sino que has encontrado ese balance en tus actividades que te hacen tan atractiva.

Olvidas paradigmas que regían tu vida premamá

Hay hábitos que deben descontinuarse, así de simple. Tener la vida prevista es uno de ellos. Con los hijos viene además de un mundo de amor, un planeta de imprevistos que hay que solucionar. Entonces te ves sorteando obstáculos, imaginando nuevas soluciones, buscando alternativas. La mamá perfecta que todo lo prevé no existe. Así que ser imperfecta es lo más genuino (y también lo más divertido) que tus hijos pueden tener.

Regalas el obsequio del asombro

Así es. Tus hijos aprenderán de ti ese peculiar modo de sorprenderse incluso hasta las lágrimas. Los dibujos de tus hijos, una palabra expresando amor, un regalo hecho por ellos para el Día de la Madre. No todos los habitantes del planeta Tierra tienen esa capacidad de conmoverse y mostrar tanta alegría ante detalles tan pequeños.

La imperfección es la forma más perfecta de amar. Ya no te centras en detalles, algunas veces innecesarios, sino en la gratitud por tener una familia y el amor a esta.


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