La lavanda

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Cuando escuchas lavanda, seguramente piensas inmediatamente en relajación, pero hay mucho más detrás de esta aromática planta, y es que sus propiedades son muy amplias.

Esta planta con flores, familiar de la menta, y que se identifica fácilmente por su dulce aroma floral, se cree que es originaria del Mediterráneo, Medio Oriente e India, con una historia que se remonta a hace 2.500 años. En la antigüedad, la lavanda se usaba como hierba sagrada. Además, se usaba a menudo para refrescarse y dar un ligero aroma a una variedad de artículos personales.

¿Cuáles son sus beneficios para la salud?

Esta linda flor es más que una planta fragante, también se usa para obtener beneficios medicinales y terapéuticos. Así que, si estás lidiando con algún problemas de salud, y no quieres arriesgarte a los efectos secundarios de algunos medicamentos, puede que en la lavanda encuentres una opción. Toma nota:

Ayuda a mejorar el sueño

Este es probablemente uno de sus beneficios más conocidos. El insomnio es un problema persistente que puede desencadenar otros males. Eliminar la cafeína y hacer más ejercicio puede ayudarte, pero algunas veces no es suficiente. Así que podría ser el momento de probar el aceite esencial de lavanda, que es un remedio eficaz para mejorar la calidad del sueño. Basta con colocar unas gotas de aceite esencial de lavanda en tu almohada antes de dormir. Otra opción es hacer una infusión con las flores y tomarla media hora antes de irte a dormir.

Para las imperfecciones de la piel

Si tu piel tiende al acné, eccema o inflamaciones, aplicarte aceite de lavanda en las áreas afectadas puede aliviarte. Solamente diluye el aceite esencial en agua o haz una infusión, y aplícala como un tónico.

Ayuda a sanar todo tipo de heridas en la piel: lesiones, llagas, úlceras, combate el mal aliento y mejora la salud de las encías.

Es un remedio natural para el dolor

Algunas personas buscan analgésicos de venta libre cuando se trata de dolor agudo o crónico. Antes de hacerlo, prueba la aromaterapia con un 2 por ciento de aceite esencial de lavanda diluido en agua.

La lavanda puede funcionar como un analgésico porque su aceite contiene acetato de linalilo y linalol, ambos componentes antiinflamatorios.

La lavanda también contiene polisacáridos, lo que la hace una potente planta para aliviar enfermedades inflamatorias, que incluyen artritis y reumatismo. Incluso hay estudios que sugieren que la aromaterapia con lavanda puede usarse durante el parto para reducir la intensidad del dolor.

Reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca

La hipertensión crónica aumenta el estrés del corazón, lo que a su vez aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque cardíaco. Varios estudios han descubierto que al inhalar el aroma de la lavanda o tomar infusiones este riesgo se reduce considerablemente.

Alivia los síntomas del asma

Debido a sus efectos antiinflamatorios, también puede aliviar el asma bronquial, ya que reduce la inflamación alérgica y la hiperplasia mucosa.

Disminuye los sofocos de la menopausia

La aromaterapia con lavanda durante 20 minutos, dos veces al día, puede ayudar a reducirlos y mejorar la calidad de vida.

Para el sistema digestivo

Si quieres eliminar por completo flatulencias, infecciones intestinales y problemas estomacales en general, ¡el té de lavanda ha llegado a tu vida para quedarse!

Cabello

Aplica la infusión sobre el cuero cabelludo y olvídate de la caspa y las molestias que causa, también te darás cuenta que la pérdida de cabello disminuye.

¿Tienes una planta de lavanda en casa?

Sus cuidados son muy sencillos. Solamente necesita la temperatura adecuada, exposición al sol y el riego adecuado. Afortunadamente, nada de esto es muy riguroso.

Si la tienes en maceta colócala en algún lugar que reciba pleno sol -al menos 8 horas por día- y riégala con moderación. Permite que el suelo se seque entre riegos, pero no permitas que se seque tanto que la planta se marchite.

A la lavanda le gusta el calor, y muchas variedades no sobrevivirán la temporada fría. La ventaja de cultivar lavanda en macetas es que se pueden mover para evitar condiciones extremas. Cuando la temperatura comienza a caer, entra tu planta y colócala en una ventana que reciba pleno sol.

Para abonarla

La lavanda requiere de poca fertilización externa, aunque algunos nutrientes favorecerán la floración. Puedes abonar con un poco de potasa alrededor de la base de las plantas, lo que animará la floración y mejorará el color de la flor. Evita los abonos orgánicos, ya que harán que tu lavanda crezca débil y con los tallos abiertos.

Abonar la de manera inadecuada estimulará el crecimiento de demasiadas hojas y hará las flores menos fragantes. Curiosamente, un suelo no demasiado abonado estimula la concentración de aceites esenciales en la planta y dará flores más olorosas.

Solo es aconsejable añadir algo de fertilizante en la lavanda plantada en maceta o en tierras muy, muy malas. Siempre que utilices fertilizante, hazlo a un tercio de la potencia recomendada por el fabricante.

Así debes podarla

La poda no debe confundirse con la cosecha de la flor. La poda de la lavanda se limita a mantener la forma y el aspecto. Siempre que sea posible, no la podes a más de la mitad de su tamaño inicial. Justo después de la poda, tu planta puede presentar un aspecto pobre pero en poco tiempo verás cómo aparecen nuevos brotes.

Parte del cuidado necesario de la planta, es eliminar las flores marchitas, para prevenir la aparición de hongos y enfermedades, además favorece la aparición de una nueva ronda de flores.

Los tallos que quedan después de la poda podrás utilizarlos como esquejes para generar nuevas plantas de lavanda. Otra práctica habitual es crear bolsas de olor dejando secar las hojas y flores y colocándolas en bolsitas.


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