Aceite de trufa

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El aceite de trufa es aceite de oliva extra virgen infusionado con trufa blanca o trufa negra y el aderezo soñado de los foodies. Hoy en día, es fácil encontrarlo en los supermercados o tiendas gourmet especializadas.

La trufa negra tiene un sabor y aroma más terroso. La trufa blanca, tiene un toque picante y un ligero sabor a ajo.

Este aceite, gracias a la aportación de las trufas, además de las propiedades del aceite de oliva, contiene minerales y las vitaminas C, B2, B3 y B9 que la trufa aporta y también mejora su capacidad antioxidante y antiinflamatoria.

¿Cuál es la diferencia entre aceite de trufa negra y el aceite de trufa blanca?

Cada tipo de trufa tiene un sabor y aroma distinto. Por ello, lo recomendable es probar ambos y descubrir cuál es el que más te gusta o el que mejor combina con tus recetas.

La diferencia entre el aceite de trufa negra y el de trufa blanca es la intensidad de los sabores. La trufa blanca es delicada y tiene un toque a ajo. Mientras que la trufa negra tiene un sabor terroso, más intenso. Por este motivo, se recomienda echar poco aceite a tu plato.

Usos

Este tipo de aceite no sirve para todos los usos en la cocina, ya que cocinarlo a altas temperaturas hace que pierda su sabor. Es más un condimento o un aderezo de un plato ya terminado. Simplemente hay que rociarlo en la comida para lograr un acento trufado.

  • Se suele emplear para dar un toque de sabor y potenciar las ensaladas, verduras, setas y verduras.
  • También se utiliza para dar un toque de sabor especial a diferentes tapas tradicionales como quesos, canapés, pinchos, etc.
  • El aceite de oliva de trufa añade un sabor original también a las diferentes formas de cocinar los huevos (los famosos “huevos trufados”) o la pasta.
  • Otro modo de utilizarlo de forma original es darle un toque de sabor a pescados, carnes a la plancha e incluso pizzas.
  • Para conservar su aroma, guárdalo en la refrigeradora.

¿Puedes hacerlo en casa?

Hacer aceite de trufa en casa es muy fácil y es una posibilidad que tenemos de acercarnos a este ingrediente lujoso, exclusivo de los mejores restaurantes del mundo. Existen dos maneras de hacer una receta de aceite trufado:

  • La primera es la más fácil, aunque el proceso es un poco más largo. Para empezar, ralla las láminas de trufa negra y ponlas directo al aceite. Déjalo reposar unos minutos en la refrigeradora, para que los sabores se equilibren.
  • La otra manera de hacerlo es un poco más compleja pero tendrás tu aceite en pocos minutos. Ralla láminas finas de trufa negra y ponlas en aceite de oliva. Para lograr la infusión, debes calentar el aceite en una cacerola a fuego lento, de 15 a 25 minutos como máximo. Es el tiempo suficiente para que la trufa desprenda todo su sabor y su aroma.

Tanto si escoges hacerlo de un modo u otro, las cantidades a manejar serán las mismas: por cada litro de aceite de oliva, necesitas 30g de láminas de trufa negra. Se puede reducir la cantidad de trufa, si lo deseas menos intenso.

Una vez terminado el proceso de trufarlo, déjalo reposar por 48 horas. Se puede dejar menos tiempo, si lo quieres menos intenso.

Las láminas de trufa que quedan en el aceite se pueden colar. Aunque hay quienes prefieren mantenerlas al fondo de la botella.


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