Maracuyá

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El maracuyá, también llamado fruta de la pasión, es el fruto comestible de una planta trepadora que nos ha conquistado con su aromático sabor. Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Vietnam son los mayores productores. Pero los lugares de producción son numerosos y todos caracterizados por un clima caluroso y tropical.

Esta baya en forma de globo u ovalado, fibrosa y jugosa varia desde el tamaño de una ciruela hasta el de una toronja, y puede ser de color amarillo, naranja, verde, marrón o rojo según la especie y la variedad. La piel es tensa y brillante cuando está recién cosechada, pero se arruga a medida que la fruta madura. El interior de la fruta tiene una pulpa de color naranja dorado, gelatinosa, que se agrupa en anillos en forma de lágrima alrededor de las semillas negras comestibles.

Su sabor es intenso, refrescantemente agrio cuando la fruta está verde, pero más dulce y complejo a medida que madura, con notas cítricas de mandarina, naranja y piña.

El maracuyá se consume por el jugo que se obtiene de su pulpa, el cual es utilizado en la elaboración de cócteles y otras bebidas. Pero es que además se usa en la elaboración de postres e incluso como ingrediente en platos salados.

Las pieles y las semillas, por otro lado, se utilizan, respectivamente, para la alimentación animal y la extracción de aceite.

En la cocina

El maracuyá es un saborizante popular para postres, cócteles, jugos, batidos y helados. También es muy apreciado en la repostería, en la preparación de mermeladas, cremas, mousses, salsas y tartas. Es muy bueno mezclado con yogur natural y batidos exóticos. Su sabor combina con todo, desde cítricos y coco, hasta chocolate.

En platos salados se puede usar como aderezo para ensaladas. También puedes preparar una salsa y utilizarla con pescados y mariscos, combina muy bien.

Puedes comerlo crudo. Cuando lo hagas, pica por la mitad con un cuchillo preferiblemente dentado, al cortar la fruta, verás dentro la pulpa gelatinosa, amarilla y llena de semillas, que puedes sacar fácilmente con una cuchara y comer tal cual.

Las semillas tienen un ligero crujido, pero son fáciles de comer y no es necesario quitarlas. Lo mismo ocurre con la médula blanca: no sabe mucho, quizás un poco amarga, y es algo esponjosa, perfectamente comestible, pero no es realmente el atractivo del maracuyá.

Compra y almacenamiento

Como el maracuyá se cultiva en todo el mundo, está disponible todo el año.

A la hora de comprarlo debes sentirlo firme y pesado para su tamaño. Sabrás que está completamente maduro y con la máxima dulzura, cuando comienza a tomar color —amarillo, rojo o purpura y su piel está ligeramente arrugada—. Un maracuyá inmaduro es verde y duro con una piel suave, pero madurará en 3 a 5 días a temperatura ambiente.

También es posible encontrar pulpa congelada en el súper, así como jugo embotellado.

Puedes almacenar el maracuyá maduro en la refrigeradora, durará hasta una semana. O puedes sacar la pulpa y congelarla hasta por tres meses, sellada en recipientes o bolsas para herméticas.

Cuando el fruto se siente firme y algo duro al tacto, se puede dejar a temperatura ambiente, lejos de frutas climatéricas como la manzana o el aguacate, y a resguardo de la luz solar o fuentes de calor; así se volverá más dulce y jugoso en uno o dos días.

Para alargar su conservación más tiempo es recomendable mantenerla en la parte menos fría de la refrigeradora.

Para consumirlo

  • Se consume habitualmente como un kiwi, lavando y secando la piel antes de cortarla por la mitad para extraer su jugosa pulpa y semillas con una cuchara. Cuando tiene mucho jugo se puede exprimir para aprovechar su zumo en bebidas y cócteles, y el sabor entre ácido y dulce hace que maride bien con casi cualquier alimento, dulce o salado.
  • Combina muy bien con lácteos o alternativas vegetales, con yogur, kéfir o quesos frescos, y es una fruta perfecta para la elaboración de postres con chocolate, tartas de queso, helados o mermeladas y chutneys.
  • Hace gran pareja con sabores asiáticos y sus salsas (soja, ponzu, kimchi, teriyaki…) y marinadas, sobre todo en platos crudos o fríos como sashimi, tataki, poke, ceviche o tiradito.
  • Si se quieres separar las semillas, que son comestibles, puedes calentar la pulpa a fuego bajo para licuarla y después colar el jugo con un colador fino. Estas semillas oscuras se pueden guardar para usar a modo de decoración para tus ensaladas.

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