Técnicas básicas para arreglos florales

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Los estilos de arreglos florales han cambiado con el tiempo. Ahora, al igual que la cocina y la decoración, los arreglos son más casuales y naturales. Si tienes un jardín con flores, aprovecha a usarlas, estas dan justamente ese toque orgánico súper fresco.

Diferentes estilos

Los tradicionales y los creativos

En los dos estilos debes buscar un balance entre la base y las flores y armonía en color y tamaño, organiza los componentes de acuerdo a los principios y elementos del diseño.

Un arreglo tradicional generalmente es de forma geométrica, tiene una simetría en la colocación del material, y se utilizan diferentes tamaños de flores: una dominante, una intermedia y una menuda, la cual se le llama de transición. Debe tener un punto focal que se coloca cerca de la boca del florero.

Las flores tradicionales generalmente usadas son las rosas, crisantemos, claveles, gladiolas, etc. y follajes como limonaria, leather leaf y hojas de eucalipto. Los floreros deben ser de época o similares. Y el material se coloca como nace en la naturaleza. Puede usarse fruta dentro del diseño.

El creativo no tiene más reglas que el buen gusto. Su material debe ser no tradicional y sus flores y follajes, exóticos. Se utilizan flores como las heliconias, cartuchos, jengibres, girasoles, aves del paraíso, anturios, entre otras. Las flores y hojas se pueden usar en manojo para dar un efecto más fuerte de color y forma. Además se recomienda hacer alguna abstracción al material, cortando, doblando, colocando al revés de como nacen.

Incluye en tus arreglos creativos materiales hechos por el hombre como plástico y metal. Utiliza bases o floreros no tradicionales. Como follaje busca ramas secas, palitos de madera, bambú o cualquier clase de follaje que no sea el tradicional.

Los principios

Equilibrio y volumen

El equilibrio es uno de los aspectos principales que se debe tener en cuenta. Sea grande o pequeño, el arreglo floral debe estar compensado y acorde con el recipiente. No conviene recargar un lado más que otro ni concentrar demasiados vegetales en el centro de la composición, cuyo volumen también tiene que guardar relación con el sitio donde se vaya a colocar el arreglo floral.

Armonía y ritmo

Un arreglo armónico puede estar compuesto de una sola especie de flor, en un único color, solas o combinadas con ramas u hojas también de una misma especie, las cuales pueden por si solas conformar una sencilla composición.

En los contrastes, primarán flores o follaje de formas y colores diferentes puestos de manera que ninguno se quede sin destacar en la composición. Para imprimir ritmo y dar carácter, la repetición de una misma flor, siempre de igual color, y la de un mismo tipo de complemento es la clave.

Por dónde empezar

Al darle forma debes determinar el punto vegetativo, que es un punto imaginario del que parecerá que surgen todas las flores. Se puede crear con una flor en solitario o varias agrupadas.

La forma de disponer las flores en ramos y arreglos es muy variada, pero ya sea que optes por la sencillez de una sola flor o por la composición más elaborada, ten en cuenta los principios de los formatos básicos, que son la forma circular, en abanico o alargada.

Suele ser más efectivo cuando se sitúa una flor de tallo largo en el centro, pero también podemos crear más de un punto focal, por ejemplo, colocando varios ejemplares en los laterales del arreglo. Esta disposición también vale si usas solo follaje.

La distribución

En ramos o en cualquier tipo de composición floral conviene situar en el centro en direcciones diferentes las flores irregulares, como los crisantemos o las azucenas. Esto se hace para no eclipsar al resto.

Las flores de formas redondeadas y pequeñas, como el clavel, deben quedar por encima de las redondas grandes, como por ejemplo, las dalias, para que no recarguen el arreglo floral.

Las flores que cuelgan, conviene cortarlas con tallos largos para que caigan desde la parte superior de la composición floral. Así se crea un efecto pendular que resulta muy dinámico.

Cómo acertar con los colores en los arreglos florales

Antes de elegir las tonalidades de flores y follaje, ten claro en dónde colocarás el arreglo floral para tener en cuenta los tonos de muebles y complementos. También desempeña un papel importante el fondo en el que irá situado.

Si quieres que la composición tome protagonismo, los colores deben contrastar, pero si lo que buscas es que se mimetice con el entorno, las tonalidades deben estar en la misma gama que los colores de las paredes y muebles.

Si no tienes experiencia, puedes probar en los primeros arreglos con flores de uno o dos colores combinadas con ramas de follaje verde en composiciones sencillas.

Combinaciones de colores para arreglos florales

Azules: Los intensos y de tonos claros -lirio, jacinto- se pueden contrastar con azucenas blancas. También combinan con tonos malvas y rosas -gladiolas, rosas-, que aportan luz a los arreglos.

Amarillo: Combina muy bien con los rojos. Estos dos colores intensos y cálidos son perfectos en tulipanes, claveles y gerberas. Son aconsejables para crear combinaciones llamativas.

Blanco: Solo o acompañado de tonos pastel produce un efecto luminoso. Destacan: las rosas, el nardo, la freesia y la dalia. De tonalidades pastel hay diversas orquídeas.

Verde: Es el complemento ideal en la mayoría de las composiciones. Las ramas del follaje se combinan con las hojas de las flores.

Los floreros

Los floreros son elementos artísticos que no solo son funcionales, sino que ayudan a proporcionar un acento en un ambiente interior, así como las flores nos proporcionan vida y color, este es un elemento que aporta mucho decorativamente.

Los más comunes son los floreros de vidrio claro y de color, de formas esféricas, cuadras, cilíndricas, etc. También los hay cerámicos, de diversos colores, texturas y acabados, con formas artísticas o geométricas. Otros materiales disponibles son la piedra rustica y pulida, plástico, madera, metal, mármol y porcelana.

Pero ¿qué hace realmente interesante un florero? A mi criterio de varios floristas, su forma hace o no interesante la disposición de las flores, es por eso la importancia de saber escogerlo, así como el material del que está hecho, ya que este también influye en la decoración del ambiente en donde colocarás el florero.

La mejor parte al escoger uno es que no encontrarás límites, puedes utilizar diferentes envases o recipientes como sustituto y encontrar opciones súper novedosas y singulares. El plus está en qué escoges y cómo lo utilizas.

Puedes encontrar inspiración en piezas de tu casa, especialmente en cosas para jardinería o en la cocina, en objetos como una jarrilla para té –uno de los elementos más utilizados- , los picheles -de plata o de vidrio-, que son otro artículo que se mira hermoso con unas lindas flores.

Una vieja lata de galletas, botellas de vino, saleros altos, tazas antiguas o cualquier otro estilo de taza… utiliza flores de varias tonalidades o texturas y verás que el resultado es genial. Otra idea para floreros improvisados son las latas viejas, combinadas con flores silvestres lucen extraordinarias.


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