Iniciemos con una pregunta: ¿los abonos y los fertilizantes son lo mismo? La respuesta es no, los abonos son en su mayoría sustancias orgánicas con principios activos naturales mientras que los fertilizantes deben fabricarse puesto que son artificiales.
Los fertilizantes que se compran en las tiendas contienen una gran cantidad de nitrógeno sintético en su fórmula, que puede dañar o matar una planta sana si se usa incorrectamente. Si se le aplica muy seguido a las plantas, el suelo se volverá demasiado ácido y debilitará sus raíces. El suelo fertilizado en exceso también es responsable de contaminar el agua subterránea limpia, así como los ríos, arroyos y lagos cercanos.
Es por eso que hacer tu propio abono en casa es una gran idea. Los abonos caseros se descomponen y liberan nutrientes en el suelo durante un período prolongado de tiempo. Esto protege el medio ambiente circundante y les da a las plantas el tiempo que necesitan para absorber los nutrientes vitales.
En la cocina generamos mucha basura orgánica, estas ideas te ayudarán a sacarle el máximo partido y contribuir con nuestro planeta. Estos son cuatro opciones de residuos orgánicos que se convierten en abonos y te servirán de mucho:
1. Cáscaras de huevo
Las cáscaras de huevo están llenas de nutrientes muy buenos para las plantas. Puedes utilizarlas esparciéndolas por el jardín, o si vas a plantar semillas, como base para estas. También pueden mejorar la salud de tus plantas gracias a sus poderosas propiedades; así que la próxima vez no las tires a la basura y deja que tus plantitas disfruten de sus beneficios.
Aprovecha todas sus propiedades y ¡verás cómo crecen más rápido!
Para las plagas de babosas y caracoles
La cáscara de huevo ayuda a crear una barrera que estos bichitos no querrán derribar, pues odian la textura debido a que se pinchan y se lastiman con los pequeños trozos de las cáscaras.
Abono de calcio
Lo ideal es triturar las sobras y esparcilas sobre el suelo de tu planta; serán minerales ricos que mejorarán el desarrollo, además, previenen la podredumbre y, en el caso de flores —sobre todo de rosas— favorecen su floración.
Reduce la acidez del suelo
La cáscara de huevo tiene el poder de controlar la acidez para que tus plantas crezcan sanas y salvas. Para conseguirlo, debes ser muy paciente y constante, ya que debes aplicar la cáscara molida por varias semanas y junto al riego el riego se liberarán los componentes de ésta.
Compost
Si haces tu propio compost, ¡las cáscaras de huevo son un must! Este será mucho más rico para tus plantas. Los resultados en su crecimiento y salud los verás al instante.
2. Cáscaras de naranja
La cáscara de las naranjas y de otros cítricos son de los residuos más habituales en la cocina. Estos, además de ser abono para tus plantas, actúan como repelentes de insectos en el jardín, repelentes de mosquitos en casa y pueden servir para aromatizar tus habitaciones.
Contienen altas concentraciones de azufre, nitrógeno, calcio, magnesio y muchos otros nutrientes que pueden proporcionar a las plantas de interior un impulso de vitalidad. Una ventaja, además del control de plagas, es la acidificación natural del suelo. A la mayoría de las flores de interior les gusta el suelo más ácido, por ejemplo, a las violetas africanas. Las excepciones son los cactus y las suculentas.
Si tienes crotones, monstera, hiedra, filodendros, helechos, azaleas, begonias, las mismas violetas y gardenias, sansevieria, la cáscara de naranja será muy adecuada para ellas.
Para fabricar tu abono no es necesario iniciar el proceso de compostaje, simplemente puedes agregar las cáscaras de naranja directamente a la tierra para macetas de alguna de estas dos maneras:
- Corta la cáscara en pedazos pequeños y mézclalos con la tierra.
- Seca la cáscara y tritúrala hasta obtener un polvo fino, luego espolvorea la tierra encima.
Con las cáscaras de naranja también podrás hacer una solución de pulverización foliar natural. Solo hierve media taza de cáscara fresca en una cacerola pequeña durante diez minutos, cuela y enfría. Guarda el líquido resultante en una botella con atomizador y rocía tus plantas una vez por semana.
3. Café
Con los residuos del café puedes preparar un compuesto que al añadirlo al agua de riego, llenará de nitrógeno a tus plantas, lo que las hará crecer sanas y fuertes. También sirve para crear una especie de barrera física que mantenga a las hormigas, alejadas de las puertas de tu casa.
Los posos de café son un excelente abono natural para las plantas que requieren un suelo más ácido. Hay dos maneras de usarlos como abono casero:
- Esparce los posos de café ligeramente sobre la tierra de tus plantas una vez cada algunos meses. Este método ayuda a evitar que las molestas babosas y caracoles acaben con tus plantas.
- Si tienes mascotas deambulando por tu jardín, crea un spray de café para disuadirlas de probar los posos. Mezcla café sin azúcar con agua en una proporción de 1:3. Agrega la mezcla a una botella rociadora y rocíala ligeramente sobre la tierra de tu jardín una vez a la semana.
- Los posos de café se utilizan mejor como abono para azaleas, rododendros, rosas, violetas africanas, pepinos, papas y arándanos.
Tip: ¡una capa fina es mejor! En lugar de esparcir una capa gruesa de posos de café alrededor de las plantas, espolvoréalas con granitos, como si fuera sal sobre una comida.
4. Cáscaras de banano
Es ideal para dar a la tierra de las macetas o del jardín todos los elementos que necesita para producir plantas más fértiles.
No es ningún secreto que los bananos son una fuente de potasio. El potasio es un nutriente esencial que ayuda a fortalecer las raíces de las plantas, a aumentar su resistencia a las enfermedades y a mejorar su capacidad para soportar la sequía (una ventaja adicional para quienes nos olvidamos de regar nuestras plantas de interior).
Para aprovechar las cáscaras de banano, córtalas y cúbrelas con una capa gruesa de tierra para evitar que los bichos busquen su pequeño aporte de potasio.
Este abono se utiliza mejor en tu huerto para tomates, papas y árboles frutales. En el jardín es ideal para rosales, monsteras y tillandsias (¡Sí, incluso las plantas aéreas pueden apreciar este fertilizante repleto de potasio!).
Tip: para evitar que las moscas de la fruta se acerquen a tus plantas, combina las cáscaras de banano con 2 a 4 litros de agua y déjalas en remojo durante un máximo de dos semanas. Utiliza el agua infusionada para rociar sus plantas de interior con potasio.
