Topiarios con romero

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Los topiarios de romero quedán lindísimos, son aromáticos y son utilizables. En otras palabras, tendrás una planta que huele muy bien y que se puede cosechar para usar en la cocina, y también un elemento decorativo.

Aunque puedes crear topiarios con una amplia variedad de plantas, el romero es una excelente opción porque es una planta leñosa con un crecimiento denso, lo que lo hace perfecto para lograr esa característica forma de globo de un topiario.

¿Cómo puedes cultivarlo?

Un topiario de romero es simplemente una plantita de romero con forma. Puedes cultivar tu propia planta y practicar el arte del topiario, o puedes hacerlo con una que ya tenga forma. Para esta última opción es muy importante que la podes para mantener la forma y que se vea bien.

Si el área en la que vives tiene el clima adecuado para el romero, podrías plantar tu topiario en el jardín. Pero un topiario de romero es ideal para interior, así que te recomendamos que lo cultives en una maceta. Toma nota de estos pasos:

Lo primero es la tierra
Esta debe ser de muy buena calidad. Busca una que tenga (o agrega) vermiculita o musgo de turba para mantenerla que se mantenga suelta.

¿Qué es la vermiculita? es un mineral del grupo de las micas que está formado por silicatos de hierro o magnesio. Tiene una alta capacidad de retención de agua, además de potasio, magnesio, calcio y amonio, todos ellos elementos necesarios para las plantas.

Una de sus características más conocidas es su capacidad de expansión, ya que, al alcanzar determinadas temperaturas, multiplica su volumen entre 8 y 20 veces. Es un material que resulta muy ligero, y además tiene buenas propiedades como aislante térmico.

La tierra ya preparada con vermiculita puedes encontrarla en los viveros, pero especialmente en los especializados o que tengan artículos para bonsái. Si eres todo un apasionado de la jardinería, seguramente querrás hacer tu mezcla, para lo cual necesitas tener:

Tierra preparada de buena calidad (la tierra que trae arena de los viveros)
Fibra de coco
Hummus de lombriz
Vermiculita
Perlita, si tienes

Ahora los pasos:

Si adquieres la fibra de coco en planchas, que es su forma más habitual, esta estará muy compactada. En cuanto empieces a añadirle agua y a separarla con ayuda de un rastrillo u otra herramienta, verás que multiplica varias veces su tamaño, así que empieza añadiendo poca.

Después añade el humus de lombriz, mézclalo bien con la fibra de coco y asegúrate de igualar y airear el sustrato.

Una vez los dos componentes se hayan mezclado por completo, puedes añadir la vermiculita, y también la perlita (solo si la tienes). Espárcelas por la capa superior de la tierra y mézclalas con las manos por los primeros centímetros de la misma.

Importante: las proporciones de estos componentes deben ser de un 55% de fibra de coco, un 35% de humus de lombriz y un 10% de vermiculita.

Si sigues todos estos pasos, tendrás un sustrato universal adecuado para la gran mayoría de plantas, que te asegurará unas condiciones idóneas para ellas.

La maceta

Asegúrate de elegir una que sea lo suficientemente grande para la planta que vas a formar. Una buena guía es que esta debe ser de un diámetro igual a 1/3 de la altura de tu arbusto. Si empiezas tu topiario de cero no podrás saberlo al inicio, pero conforme vaya creciendo toma esta medida en cuenta.

Otro punto importante es que debe tener un muy buen drenaje.

Para darle forma

El topiario es un arte y una ciencia, pero con práctica y algunos tips, podrás hacer una planta de forma hermosa. Las formas populares del romero incluyen un cono, como un árbol de Navidad, y una esfera. Las formas más complicadas se pueden lograr usando marcos de alambre para soporte y entrenamiento, pero si eres principiante, las primeras son más fáciles.

La poda del romero en los topiarios requiere algo de paciencia y tiempo. Si tu planta es todavía bastante pequeña, comienza por recortar los brotes laterales con regularidad. Esto le ayudará a crecer en posición vertical. Se requerirán más o menos de 12 a 24 pulgadas de altura para tener una buena planta en forma. Una vez que tu planta tenga el tamaño y altura que es la ideal para la forma que has planeado, simplemente poda para darle forma.

El romero soporta muchas podas, así que no tengas miedo de cortarlo. Sólo evita la poda mientras está floreciendo. Una vez que tenga la forma adecuada, debes podarlo regularmente para mantenerlo y promover un crecimiento completo y tupido.

Los cuidados

Lo primero que hay que conocer para cuidar una planta de romero son sin duda las condiciones que necesita para crecer y mantenerse bien.

Luz adecuada: es necesario que reciba luz natural directa, pero en temporadas de sol fuerte no es recomendable el sol directo, porque será fácil que sus hojas se quemen. Por eso es mejor buscarle un lugar con sol y sombra, como una ventana soleada.

Temperatura: esta planta puede adaptarse a temperaturas frías y a las calurosas pero, realmente, la temperatura adecuada para el romero es la que hay en climas templados y cálidos. No aguanta bien granizadas, heladas y bajadas de temperatura bruscas, pero tampoco, como te decíamos anteriormente, zonas donde el sol calienta en exceso.

Riego: esta planta es nativa del Mediterráneo, acostumbrada a tener épocas de sequía y épocas con más cantidad de agua, aunque nunca en exceso.

Cuando la planta aún es pequeña y en temporada de bastante calor, puedes regarla a diario o un día sí y uno no. Durante el frío, lo mejor es regarla entre una y tres veces por semana, según la temperatura.

Una buena opción de riego para las plantas aromáticas en maceta, es el sistema de riego por goteo. Este sistema permite controlar muy bien que el riego sea de una cantidad ajustada y no sea excesivo. Pero recuerda que aunque uses el riego más adecuado, si no hay un buen drenaje no servirá de mucho, porque la planta puede encharcarse y morir.

Podas y posibles plagas

Además de la poda para darle forma a tu topiario, conviene que lo podes cuando veas que tiene hojas secas o amarillentas, cuando veas que apenas crece o bien, cuando tenga partes muy llenas de plagas, como pulgón o cochinillas.

Lo ideal es esperar a que termine la floración para hacerlo y que cortes justo por debajo de la parte que hay que eliminar, evitando cortar partes totalmente sanas. De esta forma, verás que para la próxima floración el romero estará lindísimo.

Las plagas en el romero pueden ser un gran problema y, si no las eliminas o controlas, pueden arruinar la planta por completo. Estas son las más comunes:

Cochinilla blanca: los machos de estos bichitos no se alimentan de las plantas y tienen alas. Por el contrario, las hembras (que son las que vas a ver) son larviformes, están desprovistas de alas y permanentemente están fijadas a las plantas que parasitan.

Puede matar a nuestras plantas en poco tiempo porque se reproduce muy rápido y se alimentan chupando la savia.

Puedes controlarlas mediante depredadores y parasitoides naturales o aplicando trampas cromáticas o productos ecológicos como el jabón potásico o el aceite de neem.

Araña roja: se trata de una especie de ácaro. Se localizan en el envés de las hojas y se identifican por presentar unas manchas oscuras en los laterales y gran cantidad de sedas. La mejor manera de deshacerte de ellas es el ajo, y estas las dos opciones:

Macerado de ajo: macera unos dientes de ajo pelados y picados en un par de cucharadas de aceite. Luego mezcla con 1 litro de agua y pulveriza esta mezcla sobre el envés de las hojas diluido al 5 % (media parte de la solución de ajo por diez de agua).

Caldo alcohólico de ajo: licúa cuatro o cinco dientes de ajo junto con medio litro de alcohol y medio litro de agua. Luego coloca la mezcla y conservarla en un frasco tapado en la refri. A la hora de aplicar, diluye y pulveriza sobre las partes de la planta afectadas.

Si tu topiario se seca

Lo primero que debes observar son sus hojas. Si estas amarillean y se tornan marrones y resecas, puede que se trate de un exceso de calor o frío o puede que la planta se está ahogando.

Procura que no tenga exceso de calor o sol directo, ni de frío, ni aire acondicionado o calefacción demasiado cerca, ni la tierra encharcada.

En caso de que se esté ahogando, no solo verás las hojas amarillentas, sino que algunas se pondrán muy oscuras, incluso negras, estarán podridas, y los tallos estarán reblandecidos.

En estos casos, lo mejor es que la cambies de lugar y podes las partes secas. Además, si la tierra está encharcada, será importante que la trasplantes y pongas tierra nueva con un drenaje adecuado.


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