Fotografía: Studio McGee
El concepto de tener nuestra oficina en casa va mas allá de tener un escritorio y una silla: debemos pensar en hacer de este, idealmente, un espacio cómodo, inspirador y con estilo, en el que destaque nuestra personalidad y a la vez sea funcional y productivo.
Debemos tomar ciertas consideraciones al diseñar nuestra oficina en casa, como separar el trabajo de nuestro hogar, es decir, establecer límites: lo que es de casa se queda en casa y lo que es de oficina en la oficina. También debemos plantearnos algunas preguntas: ¿qué tipo de trabajo vamos a realizar? ¿llegará alguien a reuniones o a buscar nuestros servicios? ¿qué equipo y mobiliario necesitamos?

Estos son algunos de los puntos que debes resolver antes de empezar a adquirir muebles, accesorios y detalles:
- Define el espacio en el que va a estar tu oficina.
- Establece un horario claro. Separa tu horario de tareas del hogar del de tu trabajo.
- Revisa que el lugar que escogiste tenga iluminación natural o piensa en una opción de iluminación artificial adecuada, si no la tuvieras. Es muy importante estudiar en dónde se colocará la luz artificial ya que esta puede interferir con la pantalla de la computadora.
- No te llenes de equipo innecesario, piensa en la funcionalidad.
- Asegúrate que el espacio de trabajo tenga la mayor privacidad que se pueda, ya que es complicado trabajar bien si estás en un ambiente lleno de ruidos y distracciones.
- Asegúrate de tener un espacio ordenado, un área organizada te dará el espacio necesario, al igual que una buena distribución del mobiliario.
- Muy importante, no sacrifiques tu salud, es necesario buscar un mobiliario que ergonómicamente cumpla con los estándares para tu cuerpo, es decir, una buena silla y un escritorio que se adapten a tus necesidades.
Los colores
El color es vital en la decoración, ya que puede ser el elemento que resuelva retos como el espacio o la luz de un ambiente. Piensa en colores que te relajen, inspiren y sobre todo que te den paz: azules, verdes y lavandas, siempre son una buena elección. Colores neutrales como blancos, marfiles, grises, cafés o beige. Colores cálidos, como rojos, naranjas y amarillos, los puedes integrar con accesorios en tu escritorio, organizadores, cuadros, etc. Son fantásticos para hacer contraste.
Atrévete a usar patrones en cortinas, sillas, alfombras o en un bonito papel tapiz, que agregue textura y color al ambiente. Usa tu creatividad y mezcla estilos de mobiliarios, vintage con clásico, o define un estilo decorativo para que ese espacio sea propio, que refleje tu personalidad y que saque lo mejor de ti.

Las plantas
Si quieres conseguir un espacio más natural, verde y sano en tu oficina no te olvides de las plantas. Inclínate por las que sean resistentes y de fácil mantenimiento. Serán además de un elemento decorativo, un elemento relajante e inspirador a la vez.
Finalmente el objetivo de ponerle atención a estos detalles es hacer que tu espacio, además de agradable, sea esa conexión entre tu trabajo y tu personalidad. Todo esto influirá positivamente para realizar tus actividades bien y con éxito.
