4 hábitos que convierten una casa en hogar

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Una casa se convierte en hogar cuando es habitada por una familia.

Ser familia es comprender cuando alguien se equivoca, es elegir el pedazo de pastel más pequeño para que el otro disfrute el más grande, es querer a cada uno como es. Te equivocas y es la familia la que te levanta, te alienta, te abriga y te forma. Es tu familia la que te abre caminos, alienta tus sueños y confía en ti. Es aquí en donde los hábitos que convierten una casa en hogar se viven.

Hay 4 hábitos que guían la convivencia y son el camino hacia la felicidad y la realización, tanto personal como familiar, y que además convertirán tu casa en ese lugar al que siempre todos querrán regresar: un hogar.

1. Ponerse en el lugar del otro

Para poder respetar nuestras diferencias, es necesario hacerlo. No siempre es fácil. Seguramente tendremos que modificar patrones o prejuicios preestablecidos o sanar las heridas de la convivencia diaria.

Es por la empatía que aprendemos lo que le afecta a la otra persona, valoramos el esfuerzo de cada uno, y celebramos los logros por pequeños que sean. El alimento de la empatía es la generosidad, el tiempo que compartimos y la comprensión.

La empatía y el amor fortalecen la unión familiar. Sostiene a la familia ante situaciones difíciles, ayuda a solventar las crisis y a seguir creciendo juntos.

2. Respetar nuestras diferencias

Todos tenemos un límite, el cual jamás debe ser transgredido por los demás, “cada uno es como es”, siempre y cuando la acción de unos no dañe a los otros. Mientras se respeten las necesidades, particularidades y preferencias de cada integrante de la familia, crecerá el sentimiento de unión.

El respeto también es reconocer y valorar la forma de pensar del otro, incluso cuando es opuesta a la propia. El respeto dentro de la familia trasciende e impregna todo lo que la rodea.

3. Practicar la transparencia

La meta de toda familia debe ser lograr una comunicación sin miedos. La honestidad familiar se trasladará al resto de relaciones que establezcas en la vida y es un elemento primordial de las relaciones duraderas. Está irremediablemente unida a la confianza.

4. Reconocer nuestros errores y perdonar

En nuestra vida familiar cometeremos muchos errores. Aceptar nuestras faltas, perdonarla y corregirla es parte vital de la dinámica de una familia sana. Saber perdonar y pedir perdón cuando sea necesario, se convertirá en una práctica diaria de una familia feliz.

La práctica de reconocer nuestros errores nos enseña que todas nuestras acciones repercuten en la vida de terceras personas, muchas veces, que ni siquiera conocemos. Practicar esto en casa será de gran ayuda.

Y para que todo esto funcione no puede faltar lo que une y hace posible la realización de todos los anteriores, el amor, ese valor que es el origen y la razón de una familia.

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