Sofríe la cebolla en mantequilla y aceite hasta que esté transparente. Añade el arroz y remueve 1–2 minutos hasta que esté nacarado. Agrega el vino blanco y deja evaporar. Luego incorpora el caldo poco a poco, removiendo hasta que el arroz esté al dente y cremoso.
Fuera del fuego, añade el parmesano, mezcla y deja enfriar completamente (puedes refrigerarlo 1–2 horas). Para formar las bolitas, toma una porción de risotto (del tamaño de una pelota de golf).
Haz un hueco en el centro y coloca una cucharadita de ragú, guisantes y un cubo de mozzarella. Cierra con más arroz y forma una esfera bien compacta.
Pasa cada arancino por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado. Déjalos reposar 10 minutos para que el empanizado se adhiera bien.
Calienta el aceite a 175 °C y fríe los arancini 3–4 minutos hasta que estén dorados y crujientes. Escúrrelos sobre papel absorbente. Acompaña con salsa de tomate o simplemente con un poco de parmesano rallado encima.