En media taza de agua, disuelve el azúcar y luego la levadura. Deja reposar unos minutos hasta que la levadura esponje.
En un recipiente hondo, o sobre una superficie muy limpia coloca el harina, agrega la levadura disuelta, el resto del agua y el aceite de oliva. Amasa muy bien hasta que todos los ingredientes se hayan incorporado. Agrega mas harina si fuera necesario. Forma una bola y colócala dentro de un recipiente engrasado. Tapa el recipiente con un limpiador seco y limpio. Pon la masa a reposar 1 hora en un lugar cerrado.
Desinfla la masa y divídela en 3 porciones. Sobre una superficie enharinada extiéndelas con un bolillo. Forma la pizza del grosor deseado y colócala sobre el molde para hornear. Aderézala con los ingredientes que mas te gusten.