El limón aporta mucho a la cocina y a la repostería por su gran aroma y acidez intensa. Puede realzar el gusto de las comidas, aromatizar aderezos, ofrecer un contrapunto de sabores o aderezar otras frutas, lo que lo convierte en uno de los ingredientes más versátiles.
Pero ¿de qué manera puedes aprovecharlo al máximo? Aquí te damos varias ideas para ¡sacarle el jugo!
Aromatiza con su cáscara
La piel de esta fruta es muy útil para aromatizar. Comúnmente se usa con aceites, vinagretas y marinadas, pero también puedes aromatizar azúcar y sal.
El primer paso es lavar el limón para quitar restos de ceras y conservantes. Luego, con un rallador muy fino, raspa la superficie hasta conseguir la ralladura verde (o amarilla, dependiendo el tipo de limón), con cuidado de no llegar a la parte blanca.
Coloca la ralladura sobre una bandeja para hornear cubierta con papel encerado, y hornea durante dos horas a 200ºF. Obtendrás un polvo de limón. Te recomendamos que ralles suficientes limones para tener una buena cantidad de este y te dé oportunidad de experimentar más su uso.
Para aromatizar azúcar y sal la proporción ideal es la misma: 8g de polvo de limón por cada 100g de estas.
Para aromatizar aceite de oliva, usa 10g de polvo de limón por cada 250ml de aceite. Debes dejar reposar el aceite durante cinco días antes de colarlo y utilizarlo como aliño.
Tip: recuerda siempre que un aroma debe ser un sutil toque de gusto para complementar la receta, no el sabor que resalte.
Para las salsas
El limón es fantástico para elaborar vinagretas templadas o tibias. Una muy sencilla es la que se hace con ajos confitados, el aceite se calienta a baja temperatura y los ajos van desprendiendo su sabor en él. Luego puedes añadir unas hojuelas de chile, si quieres darle un toque picante, y especias al gusto. En lugar de agregar vinagre, usa jugo de limón fresco, mezcla bien y ponlo al plato que desees, puedes usarlo hasta con pasta al dente. ¡Queda increíble!
En las mermeladas
Las mermeladas de pera, albaricoque o jengibre con un toque de limón, aportan mucho en la cocina por su sabor cítrico, que permite que las usemos tanto en desayunos para propuestas dulces, como para acompañar carnes y patés.
Además de aportar un exquisito contrapunto de sabores y resaltar los mismos, su acidez nos hará más fácil digerir esos platos.
Un toque diferente a los desglasados
Desglasar es el proceso en el que se añade un poco de líquido, que puede ser vino, coñac, cava o caldo, a la sartén en la que se ha sellado o asado una carne, un pescado, unas verduras, y así se recogen todos los jugos y su esencia.
Para darle un toque diferente a tus desglasados puedes sustituir los licores por jugo de limón y luego agregar un poco de crema de cocinar para obtener una suave salsa cremosa.
Variedades de limones
Aunque a simple vista no es fácil diferenciar las variedades de limones, en realidad existe una amplia gama. Algunos varían en la cantidad de jugo y otros en algunos detalles en su forma. También puede cambiar el nivel de acidez. Así mismo, el lugar de origen es otra característica que se tiene en cuenta al momento de hablar de determinados tipos de limones.
- Verna: de origen español, es uno de los más exportados en el mundo, sobre todo por el buen tamaño que tiene, junto a una excelente cantidad de jugo y pulpa. De excelente sabor. En cuanto a la acidez, está en un punto intermedio. Tiene la cáscara gruesa y con arrugas. Una subespecie del limón verna, llamado limón verdelli, tiene una cáscara más delgada, suave y lisa.
- Eureka: este tipo de limón nació en California, aunque se cultiva en países de Sudamérica y África. Tiene pocas semillas, un jugo bastante ácido y es de tamaño intermedio, con una forma ovalada. Respecto a sus características externas, cuenta con una cáscara delgada y, normalmente, con una textura lisa.
- Lisbon: es parecido al eureka en su cantidad de jugo y el alto nivel de acidez. Sin embargo, tiene la cáscara mucho más arrugada. El árbol en el que crece tiene muchas espinas, por lo que se debe tener cuidado al recogerlo.
- Primofiori: uno de los tipos de limones más apreciados a nivel mundial, sobre todo por la buena cantidad de jugo que tiene y su alto nivel de acidez. Además, lleva pocas semillas y una cáscara delgada, suave y lisa. Su forma es ovalada y de tamaño medio.
- Meyer: su nombre viene de Frank Meyer, el primer estadounidense que importó esta variedad desde China, su país de origen. Se trata de un híbrido de los árboles de limones, mandarinas y naranjas. Tiene una gran resistencia al frío, forma circular y un nivel moderado de acidez, aunque esto no quiere decir que tenga poca cantidad de jugo.
- Interdonato: este limón es de origen siciliano, es grande y alargado, con la cáscara delgada.
- Yuzu: con un origen totalmente oriental, es cultivado con frecuencia en Corea y Japón. Además de tener una inmensa resistencia al frío, es un híbrido de una mandarina y otro tipo de limón.
- Pink: su pulpa y el jugo se acercan al rosado, el mismo color que llevan las hojas de su árbol. Una belleza del mundo de los cítricos.
¿Cómo elegir un limón?
Para evitar limones secos o sin la acidez adecuada, algo más frecuente de lo que creerías, es necesario tener en cuenta algunos consejos para saber en qué hay que fijarse, qué hay que observar, qué hay que sentir para llevar a casa los mejores limones.
El peso
Más allá del tamaño y el color de los limones, en lo que tienes que fijarte es en su peso. Si en el supermercado o tienda en donde compres tus frutas tienen una báscula, aprovecha para usarla y tomar los limones más pesados. Si no es así, intenta compararlos en tus manos. Entre mayor peso, más jugo van a tener en su interior.
Además del peso, también es una buena idea que los puedas tomar y apretar suavemente, para saber si están muy duros o demasiado suaves. En el caso de los limones es mejor un punto intermedio.
Por un lado, si están muy duros, es posible que estén secos y no tengan mucho jugo, o que su cáscara sea muy gruesa. Por el otro, si es un limón que está demasiado blando, puede ser una señal de que el jugo no es de muy buena calidad o que la fruta sufrió un golpe.
El color
Aunque el peso de un limón es un factor fundamental, el color también cuenta algunas cosas sobre esta fruta. Debe tener un color uniforme y sin ninguna mancha. Estas son muestras de mala calidad o una señal de que el limón fue golpeado.
Más allá de que estés buscando un limón verde o amarillo, evita los tonos más opacos. Procura que sean brillantes e intensos.
Tip: usualmente, los limones de cáscara lisa y delgada suelen ser más jugosos que los de cáscara rugosa.
