Cuando compras alimentos en cantidades grandes o eres fan del meal prep, congelar es la técnica que debes dominar. Para esto es ideal tener recipientes adecuados, tener presente los tiempos que durarán en buen estado los alimentos y saber colocar correctamente todo en el freezer. Aunque puede parecer una tarea difícil, te damos las claves para que la congelación resulte muy sencilla.
Lo más importante: ¿cuándo lo congelaste?
Para un rápido, sencillo y correcto proceso necesitas bolsas adecuadas tipo ziploc, toppers resistentes al congelador, etiquetas y marcadores permanentes. Así podrás etiquetar cada paquete para saber qué alimento es, cómo se cocinó y lo que es más importante: en qué fecha se congeló.
Los alimentos congelados no duran eternamente y se deben respetar los tiempos de conservación rigurosamente. Por ejemplo, la carne en filetes dura hasta dos meses; el pan, la leche materna y los mariscos hasta tres meses; el cerdo, los pescados y las tartas aguantan hasta seis meses. El pollo, las aves y las frutas duran casi diez meses y hasta un año la ternera, las verduras y las legumbres. Conviene revisar periódicamente el congelador para ir consumiendo los alimentos cuya fecha de caducidad se aproxime y no ocupar innecesariamente el espacio con productos caducados.
Recipientes transparentes
Lo ideal es colocar las comidas dentro de tuppers o recipientes transparentes, esto te permitirá mayor visibilidad y orden de lo que hay dentro. Si usas bolsas herméticas procura que también sean transparentes.
Orden
Una vez que ya tengas todo en recipientes transparentes y con etiquetas, es momento de ordenar todo dentro del freezer.
- Colócalos de esta manera: los que ya llevan más tiempo congelados al frente, y los más frescos atrás, para ir consumiendo en orden.
- Guarda todo por grupos: pescado, aves, carne, verduras, fruta, etc.
Al congelar
Los recipientes se deben llenar tres cuartas partes, ya que cuando se congelan los alimentos se expanden. Si congelamos en recipientes de plástico debemos vigilar que estén bien cerrados para que se conserven correctamente. Si congelamos en bolsas, debemos intentar que queden lo más planas posible para poder apilar varias y no ocupen espacios innecesarios.
La magia de las porciones
Lo mejor es almacenar la comida en prácticas porciones como, por ejemplo, los purés de los niños. Así descongelaras únicamente las raciones que necesites, sin estropear el resto. La próxima vez que hagas un guiso, recuerda congelarlo de esta manera y no tendrás que descongelar todo y comer tres días seguidos lo mismo. Puedes hacer porciones que equivalgan a una ración para el número de personas que necesites. Una forma sencilla de ahorrar en la cocina.
Un tip: evita sobre llenar el freezer, ya que no funcionará óptimamente y no se congelarán las comidas como debe ser.
