Buttermilk: el ingrediente secreto que transforma tus recetas

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Fotografía: Once upon a chef

El buttermilk es un lácteo bajo en grasas, ligero y además repleto de propiedades, tanto nutricionales como culinarias.

De manera tradicional, se obtiene al elaborar mantequilla casera. Basta batir constantemente crema entera con toda su grasa natural hasta que los sólidos grasos se separan de la parte líquida. Te quedará esa parte sólida, que es la mantequilla en sí misma —toda la grasa original de la leche que ha perdido gran parte del agua—, mientras que el líquido blanquecino separado es el suero de esta, es decir el buttermilk (hoy en día, hay maneras más fáciles de conseguirlo, que te explicamos más adelante).

Este ingrediente lácteo fermentado que aporta un sabor ácido y cremoso a diversas preparaciones culinarias, y que seguramente has visto en la lista de ingrediente de muchas recetas de repostería, tiene una consistencia ligeramente más espesa que la leche y un sabor ácido y cremoso.

¿Cuáles son los usos del buttermilk?

El buttermilk es un ingrediente versátil que se utiliza en una amplia variedad de recetas. Algunos de sus usos comunes son:

  • Panqueques y waffles: el buttermilk les agrega esponjosidad y sabor. Prueba a reemplazar la leche común con buttermilk en tu receta favorita y sorpréndete con el resultado.
  • Pasteles, bizcochos y muffins: al incorporarlo en tus masas de pasteles y muffins, obtendrás bizcochos horneados más ligeros y húmedos. La acidez del buttermilk también ayuda a activar el bicarbonato de sodio y el polvo de hornear, logrando un mejor crecimiento de la masa.
  • Adobos y marinados: es excelente para marinar carnes y aves, ya que su acidez ayuda a ablandar sus fibras, resultando en platos más tiernos y con más sabor. Puedes agregar especias y hierbas a tu buttermilk para crear un adobo al gusto.
  • Salsas y aderezos: puedes utilizarlo para preparar salsas y aderezos cremosos, como el aderezo de queso azul. Puedes mezclarlo con hierbas, especias y otros ingredientes como base para aderezos de ensaladas.
  • Sopas y cremas: el buttermilk puede añadir cremosidad y un toque ácido a las sopas y cremas, como por ejemplo una sopa de calabaza o una crema de brócoli.
  • Batidos y smoothies: añádelo a tus batidos o smoothies para darles un sabor cremoso y una acidez suave, que combina bien con frutas y otros ingredientes.
  • Helados caseros: si tienes una heladera, puedes utilizar el buttermilk como base para hacer helados caseros. Agrega tus sabores favoritos y disfruta de un helado cremoso y delicioso.

Así puedes prepararlo en casa

Si no encuentras buttermilk en el supermercado, puedes prepararlo fácilmente en casa con nuestra receta.

Importante: esta es la manera actual más rápida, fácil y usada para hacer buttermilk en casa. Más adelante te explicamos la manera tradicional.

Buttermilk casero

Servings 1 taza

Ingredientes

  • 1 taza de leche preferiblemente entera
  • 1 cucharada de jugo de limón o vinagre blanco

Elaboración paso a paso

  • Vierte el jugo de limón o vinagre en la leche y revuelve.
  • Deja reposar la mezcla a temperatura ambiente durante aproximadamente 10-15 minutos.
  • Pasado ese tiempo, la leche se habrá espesado ligeramente y se habrá acidificado, creando ese suero que hará milagros en tus recetas.

Notas

Usa leche a temperatura ambiente. La leche fría no se coagula ni espesa tan bien.

En caso de querer hacerlo de la forma tradicional, lo que debes hacer es batir crema para batir hasta hacer mantequilla, y en ese momento obtienes el suero de la mantequilla (el buttermilk) de la forma tradicional. Te compartimos la receta:

Mantequilla casera

Servings 1 taza
Tiempo de preparación 40 minutos

Ingredientes

  • 2 tazas de crema para batir a temperatura ambiente
  • ½ cucharadita de sal

Elaboración paso a paso

  • Coloca la crema y la sal en el tazón de la batidora con el batidor globo. Ve aumentando la velocidad de batido gradualmente, de la más baja a la más alta. Usa un paño o plástico adherente para evitar salpicaduras.
  • Bate por 10 a 15 minutos. Al batir, primero se formará crema batida, pero después la mezcla se separará en grumos amarillentos y un suero blanco.
  • Una vez que la grasa se haya separado, apaga la batidora, retira la tapa y cuela la mantequilla para separar el suero. Este es el buttermilk.
  • Regresa la mantequilla al tazón y enjuágala con agua fría. Sigue colando y enjuagando hasta que el agua salga clara. Esto te asegurará que se mantenga fresca por más tiempo.
  • Presiona la mantequilla en un recipiente de vidrio. Sirve con pan recién horneado, pasta, o úsala para preparar mantequillas saborizadas. Refrigera hasta por una semana.

¿Cómo puedes sustituirlo?

Si no tienes buttermilk a mano, puedes sustituirlo en una receta utilizando alguna de estas alternativas:

  • Yogurt: el yogur, preferiblemente sin endulzar, puede ser una alternativa adecuada al buttermilk. Por cada taza de buttermilk que necesites, utiliza ¾ de taza de yogur mezclado con ¼ de taza de agua o leche para obtener una consistencia similar. Mezcla bien antes de usarlo en tu receta.
  • Leche agria: si tienes leche agria a mano, puedes utilizarla como sustituto directo del buttermilk. La leche agria es similar al buttermilk en cuanto a sabor y acidez. Utilízala en la misma cantidad indicada en la receta. Si quieres, también puedes reducirla y usar ½ taza de crema agria + ½ taza de agua como sustituto de 240 g de buttermilk.
  • Kéfir: la misma cantidad de kéfir sustituirá el buttermilk (si la receta indica 1 taza de buttermilk, usa 1 taza de kéfir en su lugar).
  • Yogurt griego y agua: para sustituir 1 taza de buttermilk, mezcla ⅓ taza de yogurt griego natural y ⅔ taza de agua.

Recuerda que al sustituir el buttermilk, es posible que haya ligeras variaciones en la textura y sabor de la receta, pero estas alternativas funcionan bien en la mayoría de los casos y te permitirán continuar con tu preparación sin problemas.

Buttermilk vegano

Preparar una versión vegana de buttermilk es posible, fácil y funciona muy bien en recetas de repostería y panadería.

El principio es el mismo: un líquido vegetal + un ácido suave para que espese y adquiera ese ligero sabor ácido que activa levaduras y bicarbonato.

Cómo hacerlo

  • Leche vegetal: funciona mejor la de soya y la de avena (porque tienen más proteína), pero también puedes usar almendra, arroz o coco.
  • Ácido: añade 1 cucharada de jugo de limón o vinagre de manzana por cada taza (240 ml) de leche vegetal.
  • Tiempo: deja reposar de 5 a 10 minutos hasta que la mezcla se vea un poco “cortada” o más densa.

El buttermilk vegano se utiliza igual que el tradicional: en panes, pasteles, muffins, hotcakes, waffles y aderezos.

Cómo conservarlo

Una vez hecho lo puedes conservar durante una semana, máximo. Debe estar guardado en un recipiente hermético o en un frasco, y en refrigeración.

Si preparas más de lo que vas a usar, puedes congelarlo en cubitos de hielo y después descongelar solo la cantidad necesaria para usar. Para descongelarlo, hazlo con bastante tiempo de antelación manteniéndolo en la refrigeradora. Cuando esté descongelado completamente parecerá que se ha cortado. No te preocupes, lo remueves de nuevo y estará listo.

Si quieres saber si ya no está en buen estado, estas señales te lo dirán:

  • Olor agrio demasiado fuerte (diferente al aroma ácido normal)
  • Separación excesiva de líquido y sólidos.
  • Aparición de moho.

Como ves, el buttermilk es un ingrediente sencillo pero lleno de posibilidades. Ya sea que lo uses en repostería, adobos, salsas o incluso en su versión vegana, su acidez y textura transforman cualquier receta, aportando esponjosidad, sabor y frescura. Prepararlo en casa es fácil, y conocer sus sustitutos y formas de conservación te permitirá aprovecharlo al máximo. La próxima vez que quieras darle un toque especial a tus platos, no olvides tener a la mano este pequeño gran secreto de la cocina. ¡Tu repostería y tus comidas lo agradecerán!


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