8 trucos para un bizcocho esponjoso

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Cuántas veces no nos sucede que después de pasar horas preparando un pastel este sale duro, casi incomible o de buen aspecto, pero crudo en el interior ¡Es totalmente frustrante! Para evitar que esto te ocurra, te contamos los mejores trucos para conseguir un bizcocho esponjoso y perfecto. Toma nota.

Para empezar, debes saber que a la hora de elaborar bizcochos caseros hay 4 puntos importantes a tener en cuenta para que salgan esponjosos: los ingredientes, la masa, el horneado y la conservación.

1. La receta

Síguela al pie de la letra. Aunque parezca muy obvio, es importante tomar en cuenta este consejo, ya que algunas veces la modificamos sin darnos cuenta, o añadimos los ingredientes a ojo, y una vez horneado, el resultado es un desastre.

Lo importante es que escojas una receta confiable y con la que te sientas cómodo ¡sí, cómoda! Una que entiendas y que, si eres principiante, use ingredientes que te sean familiares.

Ten presente que hacer una receta, al final de cuentas, es un proceso químico, que según como mezcles los ingredientes, producirán reacciones químicas que harán que tu receta sea un éxito.

2. Los ingredientes

Es muy importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente a menos la receta te indique lo contrario. Si añades un ingrediente muy frío puedes llegar a cortar el proceso químico.

Si tienes duda de cuál es la temperatura ambiente, te recomendamos leer nuestro artículo: Temperatura ambiente, qué es y cómo lograrla rápidamente.

3. Los huevos

Para que un bizcocho quede esponjoso, debes airear muy bien los huevos. Esto quiere decir batirlos bien, hasta que parezcan un mousse blanquecino. Normalmente si usas una batidora son unos 5 minutos a velocidad media.

Si los huevos están a temperatura ambiente, retendrán más aire y el bizcocho quedará mejor.

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4. Al añadir esencias y aromatizantes

Ten en cuenta que al agregarlos, a no ser que la receta lo indique, debes restar esta cantidad a los ingredientes líquidos.

En cambio, las especias no alterarán la cantidad de los ingredientes, pero el cacao, el café soluble, e incluso el coco rallado sí, por lo que debes restar de la cantidad de harina, los gramos que uses.

5. La harina

Necesitas que sea muy fina y que esté aireada, por lo que debes tamizarla antes de añadirla a la mezcla. Para preparar un bizcocho escoge siempre harina suave, ya que contiene menos gluten y hará que este tenga mejor consistencia.

Cuando añadas la harina, solamente mézclala hasta que se integre. Si la bates de más se formará el gluten que hará que el bizcocho quede apelmazado.

6. La grasa

La grasa es indispensable para que un bizcocho quede perfecto. Puedes escoger la grasa que indica la receta o sustituirla por la que tú utilices, por supuesto con la equivalencia correcta. Pero ¿existe la opción correcta?

Si buscas un sabor intenso, te recomendamos usar mantequilla. Eso sí, debe ser de buena calidad para obtener buenos resultados. Además, debes añadirla junto a los huevos y batirla hasta conseguir una crema esponjosa. Si la receta no lo indica, no derritas la mantequilla, mejor córtala en cuadritos para que esté a temperatura ambiente más rápido.

El aceite de oliva extra virgen aporta un color y un sabor muy especial a los bizcochos, pero al utilizarlo, estos no subirán tanto.

El aceite de girasol aporta la grasa necesaria, pero no tanta como con el aceite de oliva, por lo que el volumen del bizcocho no se verá afectado, pero el sabor será prácticamente inapreciable.

Tip: ¿necesitas sustituir la mantequilla por aceite? Esta es la equivalencia: por cada 100 g de mantequilla necesitas 90 ml de aceite.

7. Los líquidos

Es imposible preparar un bizcocho sin líquidos, pero es importante que sepas que al añadir mermeladas o miel a la mezcla, la cantidad de líquido variará. Lo mismo si añades fruta, debes triturarla y restar la cantidad que agregues a los ingredientes líquidos.

Generalmente el líquido es el último ingrediente que se añade, por lo que debe de estar tibio. Puedes darle un toque de calor, pero que no se caliente, ya que puede fundir la mantequilla.

Tip: para asegurar la esponjosidad de tu bizcocho sustituye la leche por buttermilk. Si no la consigues puedes prepararla mezclando 250 ml de leche entera o crema con 30 ml de jugo de limón y dejarla reposar 15 minutos.

8. El horneado

Cada horno es un mundo, pero lo importante es que llegues a conocer el tuyo y que jamás olvides precalentarlo, estas son dos reglas básicas que debes aplicar.

  • La temperatura de horneado de un bizcocho está entre los 170ºC y los 180ºC, siempre y cuando la receta no indique lo contrario. Debes hornear con calor abajo y arriba y con la bandeja al centro
  • Si tu horno da más calor por arriba y se suelen quemar los bizcochos, puedes cubrir con papel aluminio la parte superior de tu bizcocho, así el calor no será tan directo. Si calienta abajo, pon una bandeja para hornear en el suelo del horno.

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