Si quieres consentirte con un pequeño pero reconfortante aperitivo, no tienes otra alternativa que servirte un refrescante vino blanco por la tarde.
No hace falta compañía para disfrutar de una copita, pero sin duda cuando tienes compañía y una buena conversación te sabrá mucho mejor. Así que puedes invitar a unas amigas o a tu pareja y disfrutar de una tarde de vino.
Cosas que debes saber
- Coloca el vino blanco en un refrigerador de dos a cuatro horas antes de servirlo.
- Siempre saca la botella de 20 a 25 minutos antes de servir y mantén el vino sumergido en hielo en la mesa para que no aumente su temperatura.
- Abre la botella con cuidado y sosteniéndola en un ángulo de 45 grados, se abrirá más fácilmente y, además, evitarás que el corcho se rompa.
- Los vinos blancos se deben servir en menor cantidad para mantener su temperatura ideal, la que debe ser muy fresca.
- Sostén la copa por el pie para que no se altere la temperatura del vino.
- Usa una copa con forma de “U”, si sirves vinos blancos espumosos, entonces utiliza copas alargadas.
- Ten siempre presente la temperatura ideal. Los vinos blancos espumosos o los cavas y champagnes se recomiendan servir entre 5º y 7º, si se sirve más frío no se perciben los sabores. Los vinos blancos jóvenes y más ligeros deben servirse entre 8º y 11º grados para poder disfrutar mejor de sus aromas de fruta; y los crianza o los de la variedad el Chardonnay, tienen que servirse entre 10 y 12 º C, de esta forma no se pierden los aromas complejos del roble.
- Ten en cuenta también su maridaje ideal. Como normal general, los vinos blancos jóvenes son ideales con aperitivos o entrantes muy ligeros. Los vinos blancos jóvenes de variedades nobles, van con pescados blancos, mariscos, quesos frescos, ensaladas y algunas mousses. Los vinos blancos fermentados en barrica son ideales con quesos curados, verduras, ahumados, carnes blancas y algunos arroces.
Las boquitas
El vino blanco va muy bien con varios platos, pero existen algunos que definitivamente son su media naranja, porque no solo hacen una excelente mezcla, sino que también ayudan a resaltar sus propiedades.
Quesos: no se puede hablar de vino sin hablar del queso. Son el uno para el otro. Puedes escoger casi cualquier queso, pero una regla general y fácil de recordar, es que los quesos más secos o más blancos van con los vinos blancos más secos, tales como el Chardonnay. Los quesos más oscuros como el azul y el gorgonzola irán con los tintos de cuerpo más lleno como el Cabernet Sauvignon. Los aceites en el queso cortan la acidez y brindan un sabor más completo a ambos.
¡Prueba a preparar estos pinchos caprese!


Patés: una combinación deliciosa, ya que el vino blanco no opaca el sabor del paté, sino se complementan perfectamente, y más aún si lo combinas con un pan de calidad.
Y si quieres que tu tarde de vino sea inolvidable, ¡no hay nada como un paté hecho en casa! Sabemos que tienen fama de difíciles, pero con esta receta verás lo sencillo que te resultará quedar muy bien.


Carne blanca: la mejor opción es el pavo, y una gran idea para prepararlo es en brochetas, ya que puedes intercalar vegetales o quesos. ¡Esta receta queda muy buena!


Pan: uno estilo italiano o francés, crujiente y recién salido del horno, es perfecto con el vino blanco. ¿Qué tal una bruschetta?


Con estos tips y recetas tu tarde de vino será inolvidable, pero sin duda el maridaje perfecto lo hacen las amigas… ¿Cuál es tu favorito?
