Mandamientos para el brownie perfecto

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Un buen brownie es un bocado divino, pero uno bueno, porque hay versiones que pueden decepcionar mucho. Y es que a pesar de ser un bizcocho “muy simple”, es facilísimo cometer errores que te arruinan el resultado final. Con estos mandamientos y un poco de experiencia para ajustar la receta a tu gusto, te aseguramos que conseguirás unos brownies irresistibles y perfectos.

1. Escoge bien la receta

En los brownies existen muchísimas variantes: los de interior jugoso y un poco pegajoso, los más abizcochados, los que llevan trozos de chocolate, los que son más compactos, en fin… Lo que te recomendamos es que no prepares cualquier receta, fíjate que se lea completa -algunas veces faltan ingredientes o pasos-, lo ideal es que cumpla tus expectativas y que la fuente sea confiable.

Debes fijarte también en el tipo de brownie que buscas. Si esperas que sea un pastel de chocolate ligeramente esponjoso, escoge una receta que tenga más cantidad de harina y algo que la suba como bicarbonato o levadura. Cuando una receta indica que hay que batir muy bien los huevos con el azúcar, la masa saldrá abizcochada. Si lo que quieres es un brownie del tipo fudge, escoge una receta en las que la proporción de ingredientes húmedos sea superior a los secos.

2. Ingredientes de calidad

Suena como a lo mismo, pero debemos hacer énfasis en esto, sobre todo en recetas que contienen muy pocos ingredientes, ya que serán la clave del sabor y la textura final.

En los brownies hay un ingrediente en cuya calidad no puedes escatimar: el chocolate. Un buen brownie es puro chocolate, por eso debes escoger el mejor… ¿Cómo?, fijándote que sea un chocolate con un alto porcentaje de cacao, poco azúcar y sin ningún añadido raro, y además que te guste.

3. No reduzcas la grasa

Debes ser realista, un brownie es un postre graso, no existe versión light. Hay versiones alternativas de brownies más “saludables” en las que se cambia la grasa por legumbres, verduras, fruta o mantequillas de frutos secos, y el resultado es bueno, pero si lo que buscas es el brownie perfecto, ese no es el camino.

4. Escoge el molde adecuado

El tradicional es cuadrado o ligeramente rectangular, poco profundo y de unos 20-25 cm de lado. Si es más grande, la masa se expande y queda más fino, y un brownie más gordito es más fácil que guarde un interior jugoso. En cuanto al material puedes usas metal o vidrio, evita el silicón.

5. Una regla de oro para la cocoa

No todas las recetas utilizan cocoa en polvo, pero si es el caso, debes tamizarla previamente, ya que, como todos los ingredientes secos molidos, la cocoa tiende a formar grumos que pueden ser difíciles de deshacer si caen directamente en la masa.

Tamízala junto con la harina para conseguir una mezcla mucho más suave y bien distribuida, se fundirá en el resto de la masa y dará como resultado una miga uniforme.

6. Enfría el chocolate

El chocolate, una vez fundido, debes dejarlo aparte para que se enfríe bien. ¿La temperatura adecuada?, cuando mantenga su textura fundida y cremosa, pero haya perdido prácticamente todo el calor. Tócalo con el dedo, si aún te quema un poco, debes esperar más. Esto es sumamente importante porque un choque término podría solidificar la mantequilla o cocinar levemente los huevos. La paciencia es importante en este proceso.

7. Los deliciosos extras ¿cuanto es lo adecuado?

¡Son una tentación! Almendras, chips de chocolate, nueces, frutas secas, galletas, mermelada, mantequilla de maní… Lo que quieras ponerles, pero el secreto está en escoger un par de ingredientes, uno como topping y el otro para agregar a la masa.

Juega con los sabores y aromas distintos, busca contrastes de textura, pero recuerda que el sabor a chocolate siempre debe prevalecer.

8. ¡Ojo con el horno!

Unos grados de más o un tiempo insuficiente pueden significar el éxito o fracaso. Lo que te recomendamos es que sigas las indicaciones de tu receta al pie de la letra y combines con la experiencia previa con tu horno, ya que estos varían y solamente tú conoces cómo funciona. Además, considera que los moldes metálicos oscuros se calientan más rápido, mientras que el vidrio es más lento.

9. ¿Están listos?

En esta receta lo adecuado es no alejarse demasiado y revisar cómo va cuando haya transcurrido la mitad del tiempo. La masa debería ya tener color y empezar a endurecerse por fuera, pero sin dorarse demasiado. A este punto es aconsejable girar el molde para que toda la superficie reciba el mismo calor.

Unos minutos antes del tiempo total de horneado, introduce un palillo en el centro, debe salir un poco manchado y con miguitas, pero no arrastrando masa líquida. No olvides que el interior continuará cociéndose un poco más una vez fuera del horno.

10. Repite: enfriar, enfriar, enfriar

Ese aroma chocolatoso solo provoca querer probarlos, pero para que los brownies estén en su punto es muy importante dejarlos enfriar.

Si crees que tu brownie está en el punto que buscas, puedes colocar la fuente sobre una bandeja fría con hielos para cortar la cocción, o esperar unos minutos a que se temple. Ese es el momento para sacarlo y dejarlo sobre una rejilla. Una vez esté a temperatura ambiente envuélvelo en film plástico y llévalo a la refrigeradora, una hora mínimo, pero si puedes esperar al día siguiente el resultado será genial. El brownie adquiere una textura y un sabor increíble si se deja reposar la masa en frío.

11. Al cortar

Un cuchillo de sierra te ayudará si tu brownie es un poco crujiente. Pero para masas húmedas uno de plástico antiadherente va muy bien. Limpia el cuchillo con agua tibia y déjalo un poco húmedo después de cada corte, saldrán porciones más limpias.

Los brownies aguantan bien un par de días en un recipiente hermético, pero si son muy húmedos y hace calor debes refrigerarlos. Se conservan bien si los guardas empacados en film. Se pueden congelar sin ningún problema.


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